miércoles, 11 de diciembre de 2013

El gobierno es una novia celosa



Publicada el jueves 19 de septiembre de 2013 en La Hora 

 La semana pasada comenté que el Gobierno de la revolución ciudadana era peor que una novia celosa, o mínimo están al mismo nivel. Sostenía aquella analogía por la capacidad de las agencias del Régimen para meterse en el Facebook de la gente y rebuscarle hasta los más mínimos detalles. Besuqueos con mujeres equivocadas, pensamientos contestatarios, movimientos geográficos, gustos cocteleros.

Me quedé pensando en esa comparación y la plena que sí, el Gobierno parece ser mi novia celosa. Como se vio con el caso de Jaime Guevara, el Gobierno, como las novias, no aceptan gestos que pueden considerarse groseros. En ese mismo caso, si te huelen a algo que parece alcohol, ya te acusan de borracho y aseguran que has de haber estado chupando con tus amigotes tiradores, tiradores de piedras.

Por otro lado, al igual que las novias celosas, uno anda por la calle pensando que a cada rato lo andan siguiendo. Si te reúnes con alguien que no es del agrado del Gobierno, así como sucede en el amor, hay que hacerlo a escondidas. Mantener una conversación con un opositor viene a ser, a fines de esta analogía, casi como irse con la moza. Sólo falta tener que ponerse bigote falso para tomar un café con un político no alineado.

A las novias controladoras no les gusta que chupes mucho. Al Gobierno tampoco. Si te encuentran un domingo bebiendo, tanto el Gobierno como la mujer, te arman la del San Quintín. Si te ibas a un casino, la pareja bravucona te endosaba problemas de juego y hasta aseguraba que ahí es donde has de conseguir a ‘las podridas’. Los que nos gobiernan coinciden tanto con ese criterio, que hasta armaron consulta popular para cerrar esos ‘antros del demonio’.

Las mujeres celosas dicen que te maltratan por tu bien. Esto me suena conocido. Que los carajazos te los tienes merecidos por caretuco, mentirosito, bestia, en fin. Creo que entre el maravilloso mundo femenino y Carondelet han hecho una alianza. ¡Sálvese quién pueda! La única diferencia es que sin ellas no se puede vivir, mientras que con ellos, con ellos la verdad que no se puede sobrevivir.

‘Stalkeo’ oficial


Publicada el jueves 12 de septiembre de 2013 en La Hora

Viendo el resumen de la pasada sabatina (ya saben, por masoquismo, aburrimiento o sincero interés) hubo un momento que me escandalizó. Me hizo preocuparme ‘por mi mismito’, una vez más.

El economista boy scout estaba en su tradicional insultadera y esta vez le tocó a un joven estudiante que está en Barcelona. Mientras casi lo acusaba de miembro de Los Choneros por una opinión publicada en la prensa local, vi cómo ahora el Gobierno se mete en tu Facebook para rastrear tus pasos. Al pelado ese le sacaron en cadena nacional las fotos de sus viajes académicos. Poco más y le ponían que “está en una relación complicada” y que le gustan las galletas oreo congeladas (esta última es información que parece ser de gran relevancia para algunos internautas).

Chuta -dije- y uno que anda poniendo cada cosa ahí pensando que es solo pa’ los panas, conocer chicas y ver qué hay de nuevo para el finde.

Por un lado pensé que aquellos que se pasan el día en Face tienen ya una nueva oportunidad de empleo. Podrían ir a la Secretaría de Comunicación o a la Inteligencia a estar dándole al Facebook buscando a quién se muchó el pasado sábado algún contumaz opositor sin moral o ver si le gusta ver comedias románticas con un milkshake, al más puro estilo del imperio.

Me puse a pensar qué nivel de seguridad tengo en mi perfil, quiénes que están ahí de “amigos” en realidad lo son, quiénes son los que tienen acceso a tus fotos familiares, a tus gustos, a tus pendejadas. Me preocupé.

Vi que gente se quejaba de eso en Twitter y por ahí alguna decía que la información de Facebook no es privada. ¿No es privada? Entonces pa’ que tiene que estar uno aceptando solicitudes de amistad. Yo no he aceptado a ningún mister Alvarado o Assange criollo con sueldo público, creo.

Me apresuré, entonces, a tratar de bloquear el acceso a mi cuenta lo más pronto posible, espero haberlo hecho bien.

Lo peor, siempre pensé que la principal amenaza era que tu novia se meta a leer tu Face y cache inocentes secretitos o que alguien te ‘stalkee’ (acose). Ahora resulta que también hay que cuidarse del Gobierno, los ‘stalkers’ profesionales. Uff… qué pereza.

El Chamo de la Tola



Publicada el jueves 5 de septiembre en La Hora

 Cuando tenía 16 años llegó a mis manos un casete que no volvió a salir de mi maltratado walkman por meses. Andaba alucinado por las letras y la buena onda de la música. Blues y rock n’ roll de izquierda. Tenía yo el pelo largo y muchas ilusiones. Era una cinta de Jaime Guevara. Original, por cierto. No recuerdo si la compré, me la regalaron o me la prestaron y nunca la devolví. Si la opción es la última, desde aquí me disculpo con el dueño original al que le quité el gusto de rockear con ‘El Chamo’.

El pasado domingo leí la noticia de que un ‘Señor Prohibicionista’ lo había llamado drogo alcoholizado. En ese momento dije caramba, no me lo creo. No es que me haya sorprendido que aquel caballero haya insultado, me sorprendería lo contrario. Lo que me sucedió fue que empecé a recordar una mañana hace creo que casi 8 años, cuando conocí personalmente a Jaime Guevara. Tuve el gusto de compartir una dilatada charla en su casa por fines periodísticos y humanos. A solas conversamos en una habitación atiborrada de libros. Se nos pasaron las horas hablando de rock, protesta social y sueños, muchos sueños. Ahí conocí su carácter abstemio, algo de lo que me enteré al proponerle compartir una cerveza, la cual planificaba comprar en la tienda de junto de su casa en el tradicional barrio de La Tola, en el centro de Quito. Me quedé con ganas de la biela, pero quedé saciado de buena onda.

Conocí también de los problemas de salud de ese remiso orgulloso y contestatario. Por eso lo admiraba, porque pese a aquellas complicaciones siempre le plantó la cara al poder, a los uniformes, a las injusticias. Ahora el ‘Señor Prohibicionista’ ha dicho que cometió un error, pero por culpa del ‘Chamo’, claro, qué más podemos esperar.

Todos estos recuerdos me llegaron el domingo, cuando leí lo de los insultos. De vacaciones ando recorriendo el país junto a unos compadres extranjeros. Estábamos en Guayaquil, ellos querían disfrutar de una cerveza ante una enternecedora caída de sol en Las Peñas. Les dijeron que no podían vendérsela, que era domingo. Ellos no lo entendieron y me preguntaron por qué. Una vez más vino a mi mente el ‘Señor Prohibicionista’.

Tuits en calzoncillos



Publicada el jueves 29 de agosto en La Hora 

A mí me gustan las redes sociales. Esas plazas públicas virtuales donde se dice de todo, se pierde el tiempo tan bonito, se comenta hasta lo que no es, se busca esposa, se gestan divorcios, en fin…

Sí me gustan, pero hay algo que sí no ‘Me Gusta’ es que las redes sociales se han convertido en la forma más cómoda de manifestar nuestro descontento. A esa actitud no me provoca ponerle ‘Favorito’ ni darle ‘RT’.

Mientras se hablaba de que las redes en la Primavera Árabe fueron una herramienta fundamental para que la gente se organice y busque un cambio, en Ecuador el pajarito del Twitter nos juega Barcelona.

Estamos en la fila del banco y nos tratan como a franela de auto y, en vez de ir al departamento de quejas, mandamos un tuit envenenado y ya. Con eso sentimos un orgasmo revolucionario por habernos ido contra el sistema opresor financiero. El de la TV por cable nos tumba la señal en plena novela y nos ponemos furibundos. Ese ‘furibundismo’ lo evacuamos con un post en Face. La ira acaba cuando un ‘amigo’ te pone el link de Youtube del capítulo que te perdiste. Nada de llamar a la compañía a quejarse como Dios manda. Sí, la plena, que a veces no hay terapia más liberadora que una buena quejada. Lo mismo sucede con el Gobierno, con este y con el próximo, que mínimo es este mismo. Que aprueban la ley mordaza; un tuit puñalero; que le meterán taladro al Yasuní: un post de Face enfurecido. Somos casi los Pancho Villa del ciberespacio.

Estamos en calzoncillos viendo TV y asoma una cadena de esas tan nuestras que nos sacan de quicio. Nuestro acto contestatario es, luego de rascarnos bajo el calzoncillo, tomar el celular y mandar un tuit en llamas. Y ya está. Con esto no digo que debamos dejar de andar en calzoncillos por casa, una de las actividades más placenteras de la vida hogareña, lo que digo es que deberíamos involucrarnos más.

Tampoco estoy convocando a las masas a una insurrección ante el magnífico economista, ni gil que fuera. Todo bien mi comisario yo aquí todo ‘fresh’, chateando con los panas.

Consulta pa’ ti



Publicada en La Hora el jueves 22 de agosto de 2013

 De forma iluminada, se ha propuesto que los diarios sólo sean digitales, para evitar la tala de árboles. ¡Oh gran palabra bendita! Con esta revelación y entusiasmado por estas iniciativas, propongo otros elementos nocivos que deben ser extirpados de esta malévola sociedad consumista y contaminante.

Propongo eliminar los preservativos, aquellos símbolos de Caín que succionan el caucho de nuestra selva virgen. “Pero se regarán las enfermedades”. Ah, ¿no te gusta?. Consulta pa’ ti.

Es vital erradicar el uso del papel higiénico. Cuánto despilfarro de papel, cuánta peluconería. “Pero vamos a andar apestositos”. Ah, ¿no te gusta? Consulta pa’ ti.

No podemos seguir viviendo a sabiendas de que las carteras de las mujeres están llenas de elementos ajenos al Sumak Kawsay. ¿Quésf eso de los coloretes importados? Son elaborados en corrosivos procesos químicos. “Pero queremos vernos guapas”. Ah, ¿no les gusta?, consulta pa’ ustedes y achiote pa’ el cachete. Además, agentes de inteligencia ambiental han visto a las damas con unos tales ‘splashes’ de un tal ‘Secreto de Victoria’. Por la característica ‘secreta’ de esa sustancia y el desconocimiento de la identidad de la tal Victoria, quedan bajo sospecha. El carácter misterioso hace suponer, tras exhaustivos análisis de agentes altamente calificados, que aquel líquido debe contener elementos letales para el ambiente. “Pero queremos oler rico”. Ah, carajo, anote secretario, consulta pa’ ellas y agüita de hierba luisa para que huelan bonito.

¿Y los hombres? Ni crean que por ser del género se van a salir con la suya. Todos pagan. ¿Creen que no los he visto con sus cremitas de después de afeitarse? Entiendan que están en otro tiempo histórico. Son cremas hechas por transnacionales maquiavélicas que no tienen escrúpulos al elaborar esos mejunjes. Propongo prohibir los ‘aftersheif’ y a cambio: grasa de puerco. ¿Y si no? Ya saben: Consulta pa’ ti.

Cuánta doble moral. Por suerte la cordura ha llegado a esta noble tierra y las propuestas se manejan sin revanchas, sino con el mayor de los equilibrios racionales. Hasta la victoria siempre.
 

Yasuní: los que me dan pena


Publicada el jueves 15 de agosto de 2013 en La Hora  

Dentro del fracaso de la iniciativa Yasuní ITT, creo que lo que me da más pena es la respetable rubia que encabezaba la vaina. Ella sí que la pasó a ‘baki’ viajando por el mundo, hospedándose en quién sabe dónde, cocteleando con quién sabe quién. Esos datos nunca fueron tan públicos, pero a juzgar por la dama, dudo que en sus viajes elija los agachados y el brindis con el populacho.

Debe tener un chuchaqui tremendo al saber que las bambalinas se agotaron. Pobre doña, pero bueno, si pudo saltar de gobierno en gobierno, podrá saltar del Yasuní al Estero Salado o al Machángara o a alguna embajada.

Otros que me dan pena (lo digo sin cargas peyorativas, sino con un profundo sentido de solidaridad), son los ciudadanos que donaron la plata pensando en que el verde PAIS era verde bosque y no verde petróleo. Se llevaron la mano al bolsillo para sentirse que han ayudado al planeta ¿Y ese billete? Miau… Ya verá la revolución qué hace con eso. Pobres, yo de ustedes hasta reclamo. No, perdón, mala idea. Luego los tachan de saboteadores y terroristas. Olvídenlo, esa platita se perdió. Ya saben el típico discurso: es sólo material.

Las empresas locales que entregaron el cheque no perdieron, porque supieron convocar a ruedas de prensa, imprimir afiches y sacar provecho de responsabilidad social, así que ellos no me dan penita. Invirtieron el billetito. Bien por ellos.

Me dan pena, igual en el buen sentido, todos los ambientalistas de bolsos de cáñamo que daban la vida por el Gobierno. Aquellos para los que el discurso de la Pacha Mama que escuchaban en las tarimas les sonaba musical. Pobres, vieron cómo sus ídolos pasaron de andar en chanclas y por poco atarse con cadenas a los árboles, a subirse en retroexcavadoras chinas con la bandera del supuesto desarrollo. Es que claro, China es un ejemplo de conservación. Ya dice…

Y cuando digo que me dan pena, es que el país me da pena. Y cuando digo que el país me da pena, es que hasta yo me doy pena. No toca más que cantar: Ya me voy, yo ya me voy, al Oriente a trabajar. Ya me voy, yo ya me voy, al Yasuní a perforar...

¡Qué loco el pana!

Publicada el jueves 8 de agosto de 2013

 Estaba ‘echando diente’ en un restaurante de Ibarra (saludos a esa linda gente) y empezó el noticiero de una cadena de TV. La primera noticia era sobre que los de Alianza PAIS, escuchando a la prensa y a la derecha, están dispuestos a sacrificarse y empujar la reelección indefinida de su líder. Eso ya venía sonando, no me resultaba sorpresivo. Eso no quita que la espina del pescado que comía se me haya atravesado en el pescuezo.

En mi soledad, escandalizado, escucho al de la mesa de al lado decirle a quien parecía su padre: “Qué loco este Correa”. Sí, pues, qué loco. El hombre lo decía con un tono como el que se refiere al primo fumador de porros que anda a toda en la moto. ¡Qué loco el pana!

Es que no nos damos cuenta o qué diablos pasa. Que el señor quiere quedarse para siempre: qué loco; que ya solo hay un partido único: qué loco; que meten presos a los que protestan: qué loquito. Mientras trataba de no atragantarme por la noticia con aquella espina (seguramente enviada por servicios de inteligencia directamente a mi plato con fines de aniquilarme), pensé que a lo mejor el loco soy yo.

Trataba de desarrollar esa idea en la soledad de una mesa para cuatro ocupada únicamente por este servidor. De pronto se acabó la corta noticia con la que se abrió el telediario. Traté de tomar un sorbo de agua y, al regresar a ver la TV, habían pasado raudos a las notas internacionales. A ver, dije. ¿Que Correa se va a reelegir y ya? “Buenos días amables televidentes. Empezamos las noticias con la propuesta de reforma constitucional para permitir la reelección indefinida. Ahora pasamos con las últimas imágenes del piquete de mosquito de Shakira”. Bendita Ley de Comunicación, no nos dio tiempo de reflexionar. Por eso, al tragarnos los cuentos, sólo nos queda decir: qué loco este Correa. Y seguimos apretándonos el plato.

Bueno, en realidad, el loco soy yo. Cómo no pude ver que cuando decían “patria para siempre”, era en realidad “Correa para siempre”. Eso me pasa por andar de gil, más preocupado de lo que pienso, que de lo que como. Igual qué más da. ‘Tan’ pepas las carreteras.

jueves, 1 de agosto de 2013

La depre del legislador



Publicada el 1 de agosto de 2013 en La Hora 

Pocos trabajos deben ser hoy en día más deprimentes que ser asambleísta de oposición. Uno debe levantarse diciendo: “Chuta, qué pereza”. Debe ser peor que ir el lunes al cole o a comer donde la suegra (libero de esta expresión a las buenas suegras, que les juro que las hay).

Pi, pi, pi… Suena el despertador. “Mi amor, levántate que son las 07:30”. “No quiero, no quiero”. “Carajo, levántate que tienes 50 años y eres legislador”. “Pero es que no me gusta ir, no me escuchan, llegan las leyes hechas, nadie debate”.

Se saca el pijama a regañadientes, se viste, desayuna y sale para un parlamento que tiene poco de ‘parla’ y mucho de lamento.

Al llegar al despacho se sienta a analizar el Código Penal y aumenta la depre. “¿Cómo diablos se les ocurre?” Traslada su indignación a un colega opositor. “¿Qué hacemos?”, le pregunta. “¿Qué vamos a hacer”, le responde. “¿Chupamos?”, sugiere. “Calla ve, o nos sancionan, eso ‘dalo’ por hecho”, concluyen.

El deprimido legislador se da cuenta de que no hay casi nada que hacer. Se desespera de ver que una gallada del poder recibe órdenes de la jefatura. Quiere denunciar lo que pasa, en el pleno no lo dejan hablar. “Las radios”, dice convencido de que los medios son la última tribuna.

“Aló, sí, quisiera participar en una tertulia de la radio para opinar sobre el Código Penal”. “Mmm, sabe, lo que pasa es que con la Ley de Medios hemos eliminado ese espacio político y ahora trasmitimos pasillos. Sabrá comprender”.

El legislador cuelga el teléfono, se toma la frente, vuelve a mirar a su colega y le vuelve a preguntar: “¿Chupamos?”. El otro responde que sí, propone otro lugar.

La conversación entre copas ya no es de política, ni de economía, ni nada. Hablan del Chucho, un tema que, en su desgracia, ha unido al Ecuador.

Vuelve a casa. “Mi amor, qué tal el trabajo”, pregunta su adorable esposa. “Nada, cariño, una pena lo del Chucho Benítez”, dice él. “Sí, una tragedia”, responde la mujer.

Él se acuesta en la cama. Ella piensa por qué huele a licor. Él se pregunta: “¿A qué hora se jodió el Ecuador?”.

Si no hemos sido borrachos



Publicada el 25 de julio de 2013 en La Hora 

No creo que exista un peor día para presentar cifras oficiales sobre consumo de alcohol que un lunes. Es que a miles el ‘chuchaqui’ les dura hasta el lunes, incluso hasta el martes o -Dios me libre- el miércoles. ¡Cómo pasan los años, carajo!

Pero, el INEC eligió un lunes (día creado por Dios para castigarnos por lo que hacemos los fines de semana) para dar los datos de su encuesta. Al ver los resultados me sentí, por decir lo menos, mareado. Incluso llegué a pensar que quienes habían tomado las muestras para la encuesta habían, literalmente, tomado muchas muestras.

No estoy acusando al INEC de haber hecho un trabajo en delirium tremens. Como cualquier llamingo, no tengo la capacidad de contrastar estadísticas oficiales. Así que así ha de ser.

Sin embargo, me resulta extraño decir que de 14 millones de habitantes de este bohemio país, 912.000 consumen alcohol. Creo que el pasado fin de semana, en mi noctámbulo andar, vi a ese número de personas agasajarse con una copa. O sea, también, que el ‘carrasquín’ no ha sabido recibir tanto dinero por los astronómicos impuestos al licor que nos ha chantado. Claro pues, si no hemos sabido beber.

Los datos del INEC me siguen sorprendiendo. Dicen que el 12% de personas de entre 19 y 24 años consume, y un 11,5% de los que tienen entre 25 y 44%. Entonces, más o menos 1 de cada 10 jóvenes de este país chupa. Me da un poco de chiste. Si cuando va uno a las fiestas, 9 de cada 10 jóvenes obligan a tomar al único que no chupa. Por lo menos eso he visto en los puritanos agasajos a los que he asistido con Biblia en mano.

Los datos del organismo oficial también apuntan que casi 8 de cada 10 ecuatorianos que empinan copas prefieren tomar cerveza (esto último ya sonó a conocido eslogan). Entonces, no nos ha sabido gustar el ron, la punta, el whisky, el vino, el pájaro azul, el ‘cantacho’, el ‘norton’, la ‘caña’, el ‘zd’, el ‘pedrito’, el ‘guarapo’. Sólo bielas no más. Ya dice… pero turbo.

En fin, parece que hemos sido santos. Mínimo se trata de los efectos de las prohibiciones que tenemos por todos lados. Más real me suena que 1 de cada 10 jóvenes ecuatorianos sabe dónde comprar guaro en horario ilegal.

Sin el patrón, soy bravucón



Publicada en La Hora el 18 de julio de 2013

¡Chuta, qué buena noticia, carajo! Soy el hombre más feliz del mundo. Resulta que el patrón se va ni sé cuantos días a las europas y yo voy a portarme peor que él, para ver si gano puntitos. Agarraré un poco de pinta de bacán del barrio, que tanta falta me hace.

A ver, tengo que repasar mis insultos. Pero, no pueden ser muy originales, porque debo mantener la marca del dueño de esta hacienda, quien ha tenido el acierto de dejarme a cargo de estos giles. Campesino caretuco, mayordomo de mala fe, ¡cuánta doble moral de este jornalero, ama de llaves pelucona, cocinera limitadita! Bien, bien, creo que estoy entrando en calor. Qué subidón da imitar al jefe. Que se entienda que cuando el patrón se va, la tensión nunca baja.

Es importante que ahora que me ascendieron a segundón, se sepa que las cosas no van a ser como antes. Nada de recordar que con el que reemplazaba antes al jefe las cosas eran relajadas, que con respeto, ni vainas de ésas. Nada de tender la mano ni qué ocho cuartos. Aquí hay que mantener el miedo. Si no hay mano dura, se te trepan los terroristas.

Es más, el sábado tengo que informar de los más importantes aconteceres de esta hacienda y ahí es cuando me pego el salto al estrellato, insultando con fuerza. Así, cuando el patrón vuelva, verá que me porté a la altura y quizá, quién sabe, hasta piense en mí al redactar su herencia. Eso sí sería bomba, adiós al ‘wacharnaquismo’ que me ha perseguido siempre. Hasta, quién sabe, termino de dueño de estas tierras y ahí meto palo a mi antojo.

Carajo, pero ya mismo viene el patrón y se me acaban mis 15 minutos de fama. Por el amor de Dios, que no acaben nunca. Estos son los mejores días de mi vida. Ya nadie se atreve a criticarme los estudios o mis proyectos de luz. Todos ya me tienen miedo y el miedo, como bien me dijo el patrón antes de irse, es el pilar del sano respeto. (Lástima que esta arcaica forma de pensar esté tan extendida por las haciendas de esta patria grande; pero tranquilo, señor comisario de medios, que en este Ecuador revolucionario, esto nunca sucede).

¿Quién es este tal Rafael?



Publicada el 11 de julio de 2013 en La Hora 

Uno está tranquilo en cualquier reunión social, léase pachanga, café de la tía, caída abombe, y se acerca algún ‘conocido’, te toma del hombro y te queda viendo con ojos raros como diciendo: ¿Y qué? Uno empieza a preguntarse qué es lo que ‘estiwar’ anda queriendo. Vienen las sospechas de si aquella levantada de ceja tiene algún fin romántico u otras desubicadas intenciones.

Pero no, luego de un pequeño silencio te pregunta: “¿Cómo va esa bronca con el Gobierno? ¿Qué tal con tu Rafico?” Uno lo queda viendo y mi pregunta inmediata es: “¿Cuál Rafico? ¿Qué Gobierno? ¿Bronca? Ni idea que de qué me hablas, mi estimado…” (En ese momento te das cuenta de que no recuerdas cómo se llama la persona con la que conversas, que actúa como que si te conociera de siempre).

Luego se acerca otra estimada desconocida y te dice: ¿Tú eres periodista? Uno con orgullo responde que sí. “Chuta, está jodida la cosa. Pero sigan así, que estos no durarán para toda la vida”, te comenta. De inmediato me pregunto a quiénes se refiere con “estos”. Regreso a ver cuántos tragos me he tomado, preocupado de no saber de quién me hablan. Me doy cuenta de que es el primero y que los hielos ya desaparecen. “Sí”, dice la dama, quien prosigue: “ustedes son los únicos que se enfrentan a la dictadura, este Rafael qué se cree”. ¿Rafael? Caramba, yo no lo conozco, me digo a mí mismo. Pese a la ignorancia en la que uno se encuentra, se me ocurre preguntar a esas interesadas personas (que según se les escucha parecen vivir en una dictadura) qué han hecho ellos para mejorar su democracia. “Uuuuy nada panita, mi viejo trabaja en el Gobierno y si abre la boca lo botan”, responde el muchacho. La chica asegura que su novio mantiene contratos con el Estado. Uno que se ha metido en la conversa sin previo aviso responde que “ahora ya no hay cómo protestar, te meten preso”.

En mi desconcierto vuelvo a ver mi vaso. Entiendo que no comprendo cómo esta gente parece estar consciente de algo, pero prefieren mantenerse inmóviles. Luego se marchan y yo me quedo pensando ¿quién también será ese tal Rafael y por qué carajos sigo en mi primer vaso?

Hello, de vuelta al ‘chow’



Publicada en La Hora el 4 de julio de 2013

Bueno, bueno. Ya llegué. ¡Carajo, qué frío, qué neblina! Bueno, ahí está mi embajada. Este London no me gusta, qué ‘pacheco’. Buenas, ya llegué. A ver… Ahí está mi escritorio, mi lámpara, mi nuevo embajador. ¿Y esa sombra? ¿Quién anda ahí? ¿Otro gato? Oye, Puig ¿qué es eso que se mueve por el armario? Es el Julián, Ricky. Ahh… cierto. Me olvidaba de ese man. Hello pankey, my name is window and I like pencil. ¿Qué tal mi inglés, Puig? ¿Una bestia, no? Estoy tomando clases en Rincón del Vago, me lo recomendó un panita de vidrio.

Julián, Julián… pitss, pitsss, ven, ven. ¿Cómo ha estado mi Julián? ¿Qué quele, mi Julián? Ya sabes que te puedes quedar cuanto quieras, no es molestia. ¿Quele hablar en nombre de mi país? Lo que quiera… Ese es mi muchacho.

¿‘Quiay’ de novedades, mi Puig? Nada, Ricky, han encontrado un micrófono en la ‘ofi’. Habla serio, presta pa’ ver. Chuta, tiene pinta de ser chino. ¿Cómo así, mi Ricky? si los chinos son ‘brotheres’. No, digo chino porque es una baratija. Pero pepa campeón, se lo endosamos a los gringos y así no nos sacan del ‘chow’, éste tan bacán de los espías. Julián, ¿sí o es que esto es gringo? Sure. ¿Sure? Quesf, qué también querrá decir eso. ¿No es que este man hablaba inglés? Shure, chur, éste habla australiano, debe ser otro idioma ¿De Australia eras, no? La plena que ya creo que naciste aquí, suquito lindo.

Bueno, lo que pasa, mi Puig, es que con esto entramos de nuevo en la jugada. ¿No ves que el hijo de Putin, o sea Putin hijo, que también viene a ser Putin y es un duro, nos ha sacado del escenario y ahora él dirige el ‘chow’? No me presta al ‘Nievesden’ para que el negrito de Washington nos mande a la ‘putin’. Eso nos hace ganar full votos y es muy divertido. La plena, lo soñé desde niño.

Ahora, mi Puig, saca el zapatófono, las gafas de Rayos X, los guantes anticorte tácticos, el esfero grabadora que te traje de Miami y vamos a jugar. Puiiig, puiiig, boom, boom. Aquí el Jaguar, cambio. Ricky, a merendar. Pero si recién empiezo a jugar, no se vale. (Otro cuento de ficción)

Ricky, el espía



Publicada en La Hora el jueves 27 de junio de 2013

“Oye, Ricky, ¿a qué juegas?”. “A los espías. Cuando sea grande quiero ser espía”. Y así Ricky fue creciendo con aquel anhelo infantil de los cuentos de la Guerra Fría, de las pelis en blanco y negro, donde veía a hermosas agentes soviéticas llevar micrófonos entre sus bellas partes.

Ricky jugaba y, gracias a su corazón revolucionario, llegó a ser Canciller de un pequeño país que tenía muchos problemas. Estaba llenito de narcotraficantes, secuestradores, corruptos. Pero esos problemas no eran prioridad para Ricky y, peor, para sus cuates.

Una vez, cuando ejercía ese alto cargo de ese país imaginario, se publicó una ley que obligaba a las personas a opinar de situaciones hipotéticas, irreales, para evitar la cacería de un comisario de prensa designado por edicto real.

En aquellos días, Ricky vio su sueño cumplirse: era parte de una historia de espionaje mundial. Estaba muy emocionado y metió a su país en un relajo global de impensables dimensiones.

Primero, le dio asilo a un ‘suco’ pirata que se vio obligado a refugiarse en una oficina en el exterior y Ricky se peleó con un poderoso país europeo. Sentía emoción y no racionalizaba que estaba metiéndose en un problema de ligas mayores y que a su país no le convenía. Pobre país, tenía muchos otros problemas que solucionar, en vez de alojar a piratas, a espías.

Luego estalló un escándalo mundial entre potencias, por un señor ‘Nievesden’ y ese ‘suco’ inquilino en Londres empezó a dar órdenes, al punto de parecer que le había quitado el puesto a Ricky. Pero no, el buen Ricky asomó en el fin del mundo diciendo que el señor ‘Nievesden’ era perseguido por el malvado imperio. Ricky no podía más de la emoción. ‘Nievesden’, el espía más buscado del mundo, era su ‘amigui’.

Sin importarle las consecuencias, metió a su país en boca del mundo, entre intereses incalculables. Apoyado en ese escándalo, de paso, la gente se olvidaba de esa ley que aprobaron sus amigos.

Ricky estaba en las portadas del planeta. ¡Cuánta alegría sentía! ¿Y su país? ¿Qué importa? Ricky, por fin, había cumplido su sueño. (Nota para el comisario: Este es un texto de ficción).

Coma cuento, que el comisario invita


Publicada en La Hora el 20 de junio de 2013


“¿Cómo está señor, usted ha venido a Quito a celebrar la aprobación de la ley de comunicación?” “Sí, claro, hemos venido porque queremos enterarnos por los medios de cada paso del compañero Presidente”.

Esa persona humilde a la que escuchaba por la radio en señal oficial me ayudó a entender lo que realmente entendemos en este país como buena prensa. Dirán que quizá los nervios por el micrófono y la emoción de la pachanga oficialista hicieron que ese caballero diga esa frase, la que me congeló el alma.

Pero, para suerte del don, el texto legal lo complace y obliga a los medios a publicar todo lo que el comisario delegado por el compañero Presidente crea que es de interés público. Así que ese partidario revolucionario puede estar tranquilo, porque para allá vamos. Otro, por ahí, dijo que esta ley le ayudará a comunicarse mejor con su esposa. ¿Qué quieren que les diga? Ojalá.

Pero, ¿en serio se lo creen? Es que me da chiste. Este gobierno hablando de libertad de expresión y ustedes ¿en serio se lo creen? Qué cómico.

O sea que ustedes en realidad piensan que los periodistas planificamos, con un habano en un jacuzzi lleno champán, cómo linchar mediáticamente a alguien. Pues exijo mi champán y mi habano, que con las justas llego a ducha rápida y tabaquito, y no me nace linchar a nadie. Como que no es lo mío. 

Pero, vámonos habituando: “Lleve el diario, lleve el diario. No se pierda las últimas novedades de la inauguración del baño de Carondelet. Diario, el diario. El Mandatario tiene nueva bicicleta y está muy bonita... Diario, el diario, con la información de interés público que el comisario dice que debemos saber”.

Qué linda prensa, carajo, cae de lujo para el nuevo período de proyectos estratégicos, donde las chispas de las interconexiones fraudulentas no podrán ser denunciadas por los medios.

Pero yo sé que no todos se lo creen y si tú eres uno de ellos, tranquilo, yo sé que no comes cuento. No estás solo, yo tampoco me lo trago.

“Lleve su diario, que viene con las últimas mentiras de los que te gobiernan. No te quedes sin tu lavado de cerebrooooooo”. 

La venganza socialista



Publicada en La Hora el 13 de junio de 2013

Loja. Mucho tiempo atrás. Alguna vez llegó un socialista que era casi el Diablo. Dios nos proteja de decir que era masón.

“Los socialistas, manada de cholos alzados, mafiosos, sinvergüenzas. Esos perros sarnosos no entrarán jamás en esta tierra bendita de la Inmaculada Concepción de Loja”. Pero entraron, hicieron banda (musical, por cierto) ahora son los quitarán de ahí. Los guapos del pueblo, nuevo.

En aquellos días “esto de socialista era algo siniestramente nuevo. Mientras el masón era un condenado en vida al que oportunamente se lo llevaba el Diablo, como cosa propia, en cambio, esto de socialista, sí que debe ser bien fregado”. Es que era fregado, porque llevaban ideas nuevas, hablaban de la redistribución de la riqueza en una sociedad sureña de carácter, por aquellos días, casi feudal. ¡Vaya, qué valientes!

“Con hedor de robos, asesinatos de reyes y de nobles, atracos a los ricos, algo perturbador y bien jodido. El socialista es un vago que pretende quitarles sus bienes a los que tienen cuatro reales”. Cómo cundía el miedo.

En aquellos días, la Inmaculada Concepción de Loja los veía raro, como relata tan sabrosamente el gran Benjamín Carrión.

Pero, ahora se los ve bien ‘nice’ en sus autos blindados, con sus amigos mineros, con sus Rolex y sus departamentos de penthouse en la zona más ‘cool’ de la capital. Con los bolsillos llenecitos  de reales.       

Yo sé que ya hemos hablado de socialismo y alguno que otro ya me metió mi carajazo, pero es que luego de leer este pasaje de ‘Por qué Jesús no vuelve’ me ha saltado la curiosa observación de cómo la vida da vueltas. La venganza socialista.

Es que ¿cómo va a volver don Jesús? Si no volvía porque los ‘sociolistos’ no tenían su chance, ahora con los panas en el poder, me imagino que el Salvador (para quienes creen en aquello) ya habrá reprogramado su pasaje con fecha indeterminada. Es que no hay chance. En este Ecuador amazónico, desde siempre y hasta siempre, sólo hay espacio para un dios y ese puesto ya está ocupado, compañerito. Hasta la victoria siempre. 

miércoles, 12 de junio de 2013

Todo hombre es un minero



Columna publicada en La Hora el 6 de junio de 2013

“Todo hombre es un minero, toda mujer es su mina. Cada hombre atrapado, una mujer sin su amado. Un oscuro día a día esperando la salida”. Si pues, ‘todo hombre es un minero’ y como este Gobierno está lleno de meros meros machos, toditos se han vuelto mineros. Son extractivistas Delfín hasta el Fin, hasta el último gramo de cobre.

Aunque no lo crea, son los mismiticos que en 2008 se embanderaban con una Constitución que protegía a las comunidades, defendía el ecosistema, bla, bla, bla. Esa Carta Magna de los 300 años que ha durado lo que ha durado.

Sí, son los mismos que iniciaron una mega campaña, anda tú a saber cuánto ha costado, para mantener el crudo bajo tierra en el Yasuní. Hoy en día, sin embargo, también dudan de que sea buena idea y el plan B merodea con fuerza. Pues sí, se volvieron mineros, petroleros, chinos.

Aunque quieran hacer pasar de que son buenos mineros, casi como los 7 Enanitos, la verdad es que quedan dudas sobre las reformas que plantean en la ley minera, a la que el Gobierno sólo responde: Churin, churín, fun flais. Unas reformas que han sido aplaudidas por los socialcristianos. Sí, los mismos, los de la larga noche neoliberal, los de León, los mismos que tanto le sirven al Gobierno para despertar fantasmas empolvados. Entonces, la derecha aplaudiendo la política de recursos estratégicos del Régimen, los indígenas enfrentados con Carondelet, las mineras contentas ¿y? ¿Socialismo? Ahí sí que se me traspapelaron los conceptos.

Yo no me opongo del todo a que se exploten los recursos. Respeto a los que sí lo rechazan. Sin embargo, me apenó el otro día en el que conversaba con una conocida que, radical de izquierda, estaba escandalizada con el futuro del país en relación a este tema. Vociferaba que el pana de Carondelet la había traicionado y que ha entregado el país a los chinos. Le dije que no hay nada que hacer, que el pana puede hacer lo que le guste, al final, todo en esta democracia se reduce a la urna. Y como el pana es todo un hombre, todo hombre es un minero. Tu, tu, turututu…

jueves, 30 de mayo de 2013

El éxito de un hombre feo



Columna publicada el 30 de mayo de 2013 en La Hora 

Alguna vez que tuve la oportunidad de charlar con él, le pregunté cómo un hombre tan feo podía tener tanto éxito en televisión. Él me quedó viendo, apagó su cigarrillo y tras eternos segundos de silencio me respondió: “¿Qué, no me ves? Si soy alto, rubio, de ojos claros”. En realidad tenía frente a mi a un caballero gordo, con una barba que cubría gran parte de su rostro, olía a cigarrillo y lucía una cabellera poco poblada.

Como en aquellos días recién me entrenaba en los finos artes del salvajismo bestial (léase periodismo), me preocupé por si mi pregunta había rebasado el respeto y pensé que me esperaba un poderoso manotazo. Pero no, él echó a reír y dimos rienda suelta a una sazonada conversación sobre periodismo y otras hierbas.

Era Jorge Lanata, a quien vi el domingo en sus mejores galas, por no decir más feo que nunca. Estaba embalado en una camiseta de la selección argentina, con pantalones cortos y zapatos de fútbol.

Pese a lo bizarro de la imagen, su programa Periodismo para Todos volvió a adueñarse del raiting de la TV argentina. En competencia por la audiencia estaba un partido de Boca. Con una artimaña, el Gobierno de la señora de K puso el fútbol a esa hora para ver si lograba despegar a los televidentes del programa de Lanata, desde donde se disparan escalofriantes denuncias de corrupción en el Gobierno. Pese a que Boca es Boca, los argentinos prefirieron ser fieles al gordo.

Lanata ha puesto roja a la Casa Rosada, pero principalmente ha demostrado que el periodismo está vigente, pese a la moda de los regímenes totalitarios, bañados en falsas democracias. Ha demostrado que vale la pena seguir rebuscando en los subsuelos de los poderosos para encontrar el dinero negro, ha dejado en claro que no hay bóveda que pueda esconder la verdad para siempre, ha repartido ánimos a los que andamos en esta vaina.

Lanata termina sus programas sin saber si la próxima semana estará al aire. Una incertidumbre clásica de este oficio y que en países ‘revolucionarios’ es pan de cada día.
Pero me queda claro ¿Por qué el feo Lanata tiene éxito en TV? Bueno, la verdad vende.

Oye, majadero, con Pegaso no te metas



Columna publicada el 23 de mayo de 2013 en La Hora 

Cuando vi que el astronauta criollo amenazaba a un científico con demandarlo por criticar el nano satélite, me quedé estupefacto por el nano criterio que tenemos de la democracia. No me sorprendería esa reacción de los funcionarios que han encontrado en la judicialización la respuesta a todo. Sin embargo, del señor Nader, en teoría científico acostumbrado al debate de hipótesis, me pareció algo traído de las nebulosas. Todo indica que el director de Exa ha caído, al igual que la revolución, en el agujero negro donde se pulverizan derechos civiles.

Eso ilustra cómo estamos y lo que se viene con el nuevo gobierno. Bueno, nuevo por decirlo así, el mismo pero reencauchado. Si criticas los logros cósmicos de la revolución, te caerá una demanda con velocidad supersónica y si no te arrodillas prontito, las fuerzas centrífugas del gobierno sideral te congelarán en el espacio tiempo.

Ya está claro que criticar a pegacito es pecado, es como pegarle a la madre. Así que no me meto con el nano satélite, luego me cae algún rayo cósmico desde el espacio exterior y me carboniza la lengua por majadero. Es, sin embargo, un ejemplo de que ahora la verdad oficial es válida a nivel interplanetario y así será en estos cuatro años en los que la democracia aún tiene que esperar.

Cuando el señor Nader salió a la luz, a través de la prensa corrupta, parecía un hombre bonachón, cara de buen tipo. Pero su último logro, parece, le ha hecho subir a niveles supra planetarios y su furia ante las críticas adquiere niveles de guerra de las galaxias. Espero que Pegaso no haya identificado mis coordenadas mientras escribo esto y se haya notificado a un juez, de que este terrícola anda jorobando de más.

Ya nos parece normal meter juicio por todo, como si la NASA estuviera persiguiendo a los que ponen en duda sus proyectos. Los que dicen que el hombre no ha llegado a la luna, si fuera por Nader, deberían buscar un refugio nuclear para evitar la ira del cosmonauta de la Perla del Pacífico.

Bueno, así mismo será en este nuevo período de logros intergalácticos que empieza en 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2,1.

Todo es culpa del Power Point



Columna publicada el 16 de mayo de 2013 en La Hora 

Como uno se dedica a esto, se ve en la no muy feliz responsabilidad de ver los ‘carajazos’ sabatinos del líder.

El fin de semana pasado, sin embargo, descubrí algo que me era desconocido. La culpa de todos los insultos a la prensa no es del Presi, ni de los periodistas, sino de la Secom.

“Vaya, este descubrió el agua tibia”, dirán. Pero es que ahora lo veo claro. Cuando inicia la sabatina hay música, baile, teatro, alegría. A algunos aún les queda el ‘swing’ de la pachanga de la noche anterior.

El Presi está risueño, saluda, se lo ve menos viejo, pero cuando inicia su informe, se viene la cosa. Primero, el principal culpable, el consabido individuo del Power Point. Siempre se jala una diapositiva, se traga algún video, mete una foto de contrabando. Con ese operador informático, el buen Rafico ya empieza a perder el ánimo. “Esta presentación no la aprobé. Denle un ‘tranquilín’ al del Power Point (o algo así dice)”. Se le empieza a fruncir el ceño.

Luego, en el guión del informe, los de la Secom le hacen acuerdo del funcionario vagoneta que solo despierta cuando llega el jefe, ese otro que tapa las ventanas del Ministerio con periódicos, el que construye la cerca que tapa el lindo edificio. Para la mitad del enlace, nuestro líder está ‘fúrico’. Ahí es cuando, todo lo indica, un funcionario, seguro que de la Secom, le pasa los periódicos para que, si hay un arranque de ira, rompa algún ejemplar. Ese es el éxtasis.

Ahí es cuando la cosa se jodió. Desde ese momento todo es culpa de la prensa y no hay ‘tranquilín’ que calme las aguas.

Como una revelación he llegado a entender que en esta pugna entre Rafael Vicente y los medios, hay un actor malévolo: el del Power Point.

Por eso es que dejan “el segmento que todos esperan” para el final, cuando el señor está recontra que ca…. Así se aseguran que en la ‘Libertad de expresión ya es de todos’, el líder descargue sus más ocurridos insultos, sus más elaboradas amenazas.

Si el enlace iniciara desde el final, quién sabe, como mínimo la prensa independiente termina siendo patriota.

Al diablo el sentido común


Columna publicada el 9 de mayo de 2013 en La Hora 

Aló, sí, buenas ¿Me puede comunicar con el Ministro de Cultura?’ ‘¿Qué carajos quiere?’ ‘Nada, señora, sólo quería hablar de cultura’. ‘¿De cul... qué?’ ‘De cultura. Ya sabe, cine, literatura, festivales’ ‘Mire, no sé quién sea usted ni de qué estará hablando, pero el señor Ministro está recontra que ocupado en el parqueadero, mostrando el pelo en pecho a unos majaderos a los que ya ha retado a los puños. Luego tiene cita con la Real Academia del Insulto, con quienes departirá una güata con cédula. Así que dudo que lo pueda atender. No vuelva a llamar a menos de que sea uno de nuestros cultísimos garroteros verde flex’. Tu, tu, tu, tu...

Chuta, colgó. A ver, llamemos. ‘Aló, sí, buenas, quiero hablar con el Mandatario. Soy el mandante y quería hablarle de diplomacia’. ‘¿De diplo... qué?’ ‘Diplomacia señora, relaciones internacionales’. ‘Vea, pedazo de palo que atraviesa el mástil de un barco. En este momento, el jefe está manteniendo un debate de alto nivel con la señorita Laura Bozzo, una de las más sesudas contradictoras del Régimen. Así que no tenemos tiempo para usted. No vuelva a llamar, no sea malcriadito, no sea metidito. Grafitero éste’. Tu, tu, tu, tu...

Carambas, eso de llamar a las oficinas públicas es complicado. Una vez más. ‘Aló, buenas, caballero, quisiera hablar con el Ministro de Agricultura. Soy agricultor y quiero hablar de los sembríos’. ‘¿De los qué?’ ‘Sembríos, amigo, de cuando uno pone una semillita y crece el arbolito ¿Entiende?’ ‘La verdad ni idea de lo que me habla, igual el Ministro está ocupado, está recitando poesías que dice que son bucólicas. Ahí sí le he escuchado decir algo del campo, ni sé qué. Con la Ministra de Defensa está, ajá. La señora, en cambio, sí sabe de Defensa, por lo menos le oí decir que en poesía se defiende. Bueno, llame otro rato’. Tu, tu, tu...

Ya no hay de otra. ‘Aló, sí ¿Con el Lorenzo Ponce?’ ‘Sí, caballero, ¿en qué le podemos ayudar?’. ‘Necesito internar de urgencia a una paciente’. ‘¿Nombre?’ ‘Revolución’. ‘¿Apellido?’ ‘Ciudadana’.

Violencia por las galletas



Publicada el 2 de mayo de 2013 en La Hora 

Un embajador ecuatoriano, de la nueva era, de esos de la patria grande, debe estar metido bajo la cama de su casa, bueno, de nuestra casa en Lima. Debe estar esperando que el pedazo de escándalo que armó baje de tono y, como somos buenos para eso, nos olvidemos ‘breve, breve’.

Qué escena, al parecer, protagonizó el dichoso representante, dejando por el suelo la imagen de la diplomacia ecuatoriana, aunque por el suelo mismo anda.

Seguramente, el bochornoso incidente debe tener otros culpables. Sólo déjenme pensar ¡Ya está! Luego de un veloz análisis, podemos decir que fue culpa de la prensa. ¿Pero cómo? Fácil, recordemos que el embajador utilizó, según informan, una revista para iniciar la gresca. Fue con ese endemoniado artículo que encajó los primeros golpes a las damas. Todo podría indicar que entre esas páginas existía algún espíritu malvado que nubló la mente de aquel pobre señor.

Con eso podremos desviar la atención brevemente, nos da tiempo, como se han logrado desviar los mil y un cañonazos bailables en los que se convierten nuestros escándalos diplomáticos. No vayan a pensar que me avergüenzo de la valija que viajó a Milán preñadita de cocaína, ésa sólo se nos fue por la galletas. Los polvitos sobre don Eloy, otro galletazo. El intento por tumbar la CIDH, gambeta y por las galletas.

Bueno, en fin, dejemos el asunto de nuestra soberana forma de representarnos en el mundo y nuestros clásicos autogoles. Analicemos: ¿Así somos los ecuatorianos?
Estos últimos meses nos hemos pasado debatiendo sobre violencia contra la mujer. Esto es eso, más allá de un escándalo, un hecho de violencia de género. Otro hecho que nos desnuda, nos muestra cómo somos.

La política internacional cambiará tarde o temprano. La política siempre cambia y los políticos son pasajeros, pero, pese a que ellos se van, seguimos siendo ecuatorianos y, por triste que suene, les seguimos pegando a las mujeres. Lo hacíamos en el bucaramato, lo hacemos en la tal revolución. Párame el carrito, varón. No importa si es campesino o embajador.