Periodismo desde mis ojos
Sin pelos en la lengua ni cadenas en la mente. TWITTER: @luisevivanco
miércoles 22 de febrero de 2012
No opino
Columna publicada el jueves 16 de febrero de 2012 en La Hora
Si quien lee estas líneas es un lector fiel, un crítico fundamentado, un ‘troll’ de Internet, un loco trasnochado, un fanático revolucionado o un simple visitante que por casualidad llegó aquí, se preguntará quizá por qué no escribo sobre el caso El Universo.
Pues bien, no escribo porque no se puede. Yo sé, ayer fue el día de la audiencia, que hace una semana ‘crujieron’ a Calderón y Zurita, que la cosa está complicada, lo sé. Por eso mismo no escribo, para no advertir a los tesoreros del poder y que vean en mí a un pichón al que por opinar pueden dejar en la calle o en el más inmundo calabozo. Prefiero no correr el riesgo para así no atormentar a mi familia, basurear mi carrera y dar gusto a otros. Dejémoslo así.
En Ecuador andamos preocupados por el futuro y me pregunto ¿cuál futuro? Quienes por ahí escribimos una que otra vaina tenemos que acomodarnos, así de simple. No es la primera vez que toca escribir en este mundo bajo regímenes totalitarios. Es cuestión de moderar los mensajes, metaforizar las ideas, pero sobre todo, hay que mantenerse libres y vivos. La tormenta pasará tarde o temprano y hay que vivir para contarlo. Así que nada de ‘El Universo’. Mil disculpas a quienes esperaban unas líneas al respecto.
Resulta paradójico este noble oficio. Cuando uno da sus primeros pasos sueña con viajar a un paraje olvidado a luchar por informar pese al asedio de un tirano. “Quiero ir a Bagdad, Kabul, Teherán”, se escucha en las clases de periodismo. Lo extraño es que cuando la democracia de uno es la que está en riesgo o ya ha estirado de llano la pata, ya no resulta tan excitante. Me imagino que un reportero afgano no debe divertirse tanto en sus coberturas, como quizá lo harán corresponsales europeos. Es que cuando es la ‘tierrrrrita diuno’, ayayay... Ahí sí que arde el ‘wacho’. Claro que hablo de otros lados, aquí nada que ver, aquí todo bien, no pasa nada.
¿Cómo? Señor oficial, yo estoy hablando de otros países. Aquí están mis documentos... soy del partido único, lo juro. No me encarcele, no me quite mis cosas, juro que nunca más volveré a opinar.
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miércoles 15 de febrero de 2012
‘Todo el proceso del caso El Universo es una desmesura’
El mundo mira hoy con atención hacia la Corte Nacional de Justicia, donde tendrá lugar la audiencia de instancia final del caso El Universo.
Malen Aznárez, presidenta de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) España, explica cómo se aprecia la democracia ecuatoriana desde el otro lado del escaparate.
¿Qué espera RSF de la audiencia de El Universo?
Hemos pedido reiteradamente que se archivara este caso ya que supondría un gravísimo precedente para la libertad de información en Ecuador. La desproporcionada multa puede suponer el cierre del periódico. Todo el proceso es una desmesura y un ataque continuado a la libertad de prensa.
A una semana de otro castigo a periodistas ¿Qué opina de la sentencia en el caso Gran Hermano?
Como en el caso anterior, es una sentencia desmesurada y que, además, supone un ataque directo a la libertad de información. En RSF pensamos que esta condena, arbitraria e inoportuna, lo mismo que la de El Universo, constituye una incitación a la autocensura. Este precedente pone en juego la capacidad de investigación de los periodistas. Vamos a ver quién se arriesga en Ecuador a cuestionar públicamente a una personalidad política o relacionada con el poder. Esperamos que el juicio sea invalidado en la apelación.
¿Hacia dónde cree que se dirige la democracia ecuatoriana?
Las medidas emprendidas por (el presidente, Rafael) Correa, tanto ante tribunales como con la nueva reforma electoral que establece restricciones a la cobertura periodística, no son propias de una democracia. Parece que el Presidente intenta, como sea, silenciar la información que le molesta, cualquier conato de crítica u oposición, lo que no es propio de un político democrático.
¿Qué efecto pueden tener las alarmas internacionales en el caso ecuatoriano?
Toda alarma internacional es positiva. La defensa de la libertad de prensa es un derecho ciudadano, establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que nos incumbe a todos, y cualquier apoyo es poco cuando se trata de protegerla. Sin libertad de prensa, no se puede hablar de países democráticos.
¿Qué efectos tienen estas restricciones en la vida del ciudadano de a pie?
Las repercusiones son enormes. La libertad de información, el derecho a la discrepancia, a la crítica, a las opiniones diferentes, son la esencia de cualquier sociedad libre. Tristemente, ya sabemos a qué conduce su eliminación: dictaduras, regímenes autoritarios.
¿Qué deben hacer los periodistas?
No rendirse, seguir informando con rigor, investigando, publicando. Las presiones son muchas y, a veces, hay que ser fuertes para no autocensurarse.
NOTA: Entrevista que realicé por correo electrónico, por eso la falta de desarrollo armónico de la conversación.
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martes 14 de febrero de 2012
Buena vibra para el rey
Columna publicada el jueves 9 de febrero
Tiempos holísticos de justicia esotérica. Gurús, espiritistas, juezas que definen sentencias con el cuy en la mano. Una espada del augurio para ver más allá de lo evidente, para conocer realidades espirituales sin la necesidad de pruebas reales. Merlines alquilados que buscan con sus pócimas jurídicas contentar al rey.
El chacra de la democracia está contaminado por estas sentencias de mala vibra. Una jueza sanciona a dos juglares de buena estampa y los quiere obligar a pagar ridículas sumas de doblones que irán directamente al bolsillo real. Juglares de clase media, cuyo pecado metafísico fue andar por la aldea contando las verdades.
No recordamos que en la consulta popular se haya preguntado si los ecuatorianos queremos que los juzgados sean manejados por Walter Mercado. Quizá no leímos con dedicación la letra pequeña de los anexos y ahí a lo mejor decía que la ‘Guga’ Ayala sería la encargada de la restructuración. Que dentro del cambio de infraestructura judicial se incluirían computadoras, paquetes de inciensos, cartas de tarot, escritorios, un huevo, tomos digitales del Código Civil y un buen atado de ortiga.
Todo lo ‘new age’ está de moda, la revolución es súper buena onda. ¡Caray! Solo nos falta tener en Senplades al Pulpo Paúl y en la presidencia de la Corte a una pitonisa trasnochada. Según el criterio jurídico extrasensorial de cierta jueza, el dolor se prueba solo con decir que se lo tiene. Esto recuerda los días cuando íbamos al médico fingiendo una apendicitis sin remedio, un retorcijón volcánico de tripas podridas. “Ay, qué dolor”, “mándame a la casa doc”. El hombre de mandil no se tragaba el cuento, pedía pruebas y al minuto estábamos de nuevo en el pupitre. En la justicia revolucionaria puede ser cuento que no importa. La doctora le habrá abierto la ‘portilla’ al afectado ciudadano y le habrá recetado tomar un melón en la mañana y otro en la noche, en total serán dos melones. Machacar bien en un mortero la democracia y cuando se sienta bien, pedir a don Alexis un consejo: un buen restaurante para celebrar con los jueces.
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Me robaron
Columna publicada en La Hora el jueves 2 de febrero
Hogar, dulce hogar. Una maravillosa palabra con vinculaciones aún más encantadoras. Lugar de familia, amigos, calor, intimidad, crecimiento personal. Pero en este país hay que sumarle otro ingrediente: ladrones.
Cuando nuestra casa ha sido robada, parecería ser la primera vez que eso sucede, pero solo basta decir “me robaron” para que aparezcan miles de historias. “Envenenaron a mi perro”, “me vaciaron todo”, “se han metido cinco veces”, “mataron al guardia”, “aún no empiezo a pagar las cosas”, “me metieron una paliza”, “asesinaron a mi padre”.
Llegar y ver tu puerta forzada, tus cajones en el piso, tu televisor desaparecido, tu computadora en el recuerdo, provocan un popurrí sentimental que a continuación describo:
Primero viene de súbito la ira, luego arrecia la frustración, un gran momento de impotencia y otro rato más de ira. Imaginas a gente, esta sí de verdadera mala fe, manoseando tus prendas, arrojando las cosas que tanto te costaron conseguir, el trabajo, las ilusiones, todo al carajo en cuarto de hora de ausencia hogareña. Lo manosearon todo.
Luego viene la lluvia de suspicacias. Que fue él, la Gestapo, me andaban siguiendo, me conocen, me odian, me leen, me tienen en la mira. Lo que sí te tienen es jodido.
De ahí, ojos cuadrados por varias noches, cualquier ruido se convierte en un estruendo aterrador. “Volverán”, “olvidaron matarme”, “qué tristeza de país”. Miles de pensamientos secuestran el descanso y te llevan a perder por un tiempo el cariño al lugar que con tus manos levantaste.
Aún sientes la presencia de alguna cámara instalada, un micrófono, un escupitajo en tu caja de cereales. Pasarán días hasta que el hogar se vuelva a llamar así.
Ahora llegas a casa con los ojos en la espalda, no se disipa el terror. Pusiste siete aldabas en la puerta, seguros que en un terremoto te encerrarán adentro. Una alarma, un perro, un seguro, un guardia, un rosario, un shamán, en fin, empieza a funcionar la maquinaria del mercado del miedo. Todo te parece necesario, todo es de vida o muerte.
Ya no hay tele, se la llevaron, pero cuando te pongas frente a una prestada verás cadenas nacionales diciendo que vivimos en la más placentera quietud, que tu miedo es culpa de la prensa, que nada de ello existe. Lo peor, algunos lo creerán.
Hogar, dulce hogar. Una maravillosa palabra con vinculaciones aún más encantadoras. Lugar de familia, amigos, calor, intimidad, crecimiento personal. Pero en este país hay que sumarle otro ingrediente: ladrones.
Cuando nuestra casa ha sido robada, parecería ser la primera vez que eso sucede, pero solo basta decir “me robaron” para que aparezcan miles de historias. “Envenenaron a mi perro”, “me vaciaron todo”, “se han metido cinco veces”, “mataron al guardia”, “aún no empiezo a pagar las cosas”, “me metieron una paliza”, “asesinaron a mi padre”.
Llegar y ver tu puerta forzada, tus cajones en el piso, tu televisor desaparecido, tu computadora en el recuerdo, provocan un popurrí sentimental que a continuación describo:
Primero viene de súbito la ira, luego arrecia la frustración, un gran momento de impotencia y otro rato más de ira. Imaginas a gente, esta sí de verdadera mala fe, manoseando tus prendas, arrojando las cosas que tanto te costaron conseguir, el trabajo, las ilusiones, todo al carajo en cuarto de hora de ausencia hogareña. Lo manosearon todo.
Luego viene la lluvia de suspicacias. Que fue él, la Gestapo, me andaban siguiendo, me conocen, me odian, me leen, me tienen en la mira. Lo que sí te tienen es jodido.
De ahí, ojos cuadrados por varias noches, cualquier ruido se convierte en un estruendo aterrador. “Volverán”, “olvidaron matarme”, “qué tristeza de país”. Miles de pensamientos secuestran el descanso y te llevan a perder por un tiempo el cariño al lugar que con tus manos levantaste.
Aún sientes la presencia de alguna cámara instalada, un micrófono, un escupitajo en tu caja de cereales. Pasarán días hasta que el hogar se vuelva a llamar así.
Ahora llegas a casa con los ojos en la espalda, no se disipa el terror. Pusiste siete aldabas en la puerta, seguros que en un terremoto te encerrarán adentro. Una alarma, un perro, un seguro, un guardia, un rosario, un shamán, en fin, empieza a funcionar la maquinaria del mercado del miedo. Todo te parece necesario, todo es de vida o muerte.
Ya no hay tele, se la llevaron, pero cuando te pongas frente a una prestada verás cadenas nacionales diciendo que vivimos en la más placentera quietud, que tu miedo es culpa de la prensa, que nada de ello existe. Lo peor, algunos lo creerán.
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martes 24 de enero de 2012
An Assault on Democracy
Editorial de NYTIMES sobre caso El Universo (24-01-2012)
President Rafael Correa of Ecuador is leading a relentless campaign against free speech, harassing his critics, forcing independent broadcasters off the air and hijacking the nation’s courts in his bid to bankrupt the country’s largest newspaper.
After Emilio Palacio, the editorial page editor of El Universo, wrote a column accusing Mr. Correa of ordering the army to open fire on a hospital during a police protest, Mr. Correa filed a criminal suit against the editor and three of the paper’s directors, claiming “aggravated defamation of a public official.”
Despite outrageous irregularities — the case was finally decided by a “temporary magistrate” who, according to an independent forensic analysis, may have outsourced the job of writing the decision to the president’s lawyer — an appeals court confirmed a $40 million award for the president, plus three-year sentences for the directors and Mr. Palacio. A final appeal by the directors is expected to be heard on Wednesday. Mr. Palacio has run out of appeals.
Looking forward to next year’s presidential elections, in which he is likely to run, Mr. Correa has also pushed through a law that would forbid the news media from “either directly or indirectly promoting any given candidate, proposal, options, electoral preferences or political thesis, through articles, specials or any other form of message.”
Mr. Correa’s assault on the press has rightly drawn criticism from the Special Rapporteur for Freedom of Expression at the Organization of American States. Now he is trying to silence the rapporteur. Last month, his government presented the O.A.S. with recommendations to “improve” the special rapporteur, by reducing its financing, limiting the scope of its annual reports and imposing a code of conduct to restrict its independence.
The United States and others only belatedly recognized what Mr. Correa was up to. In December, the O.A.S. adopted a broader final report on the Inter-American Commission on Human Rights monitoring system that included some of the recommendations. When the O.A.S. ambassadors meet in Washington this week, they should do all they can — there is room to maneuver — to protect the financing and the voice of the rapporteur. Mr. Correa, predictably, couches his moves in populist rhetoric. “When we are liberating our states from the de facto powers that always dominated them — like the power of information — these de facto powers accuse us,” he said in a speech before Latin-American leaders in December. There is no doubt that his assault on a free press is an assault on democracy.
Latin America has a bitter history of authoritarian rule. It has struggled hard to get beyond those days. All of the hemisphere’s democratic leaders, including President Obama, need to push back against Mr. Correa.
TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL
Ataque a la Democracia
El Presidente Rafael Correa de Ecuador lidera una obstinada lucha contra la libertad de expresión, persiguiendo a sus críticos, forzando a medios independientes a salir del aire y secuestrando las cortes de la nación en su apuesta por quebrar al periódico más grande del país.
Después de que Emilio Palacio, editor de opinión de El Universo, escribiera una columna acusando al señor Correa de ordenar al ejército que dispare a un hospital durante una protesta policial, el señor Correa interpuso una demanda en contra del editor y tres de los directivos del diario, alegando "difamación grave de un funcionario público".
A pesar de escandalosas irregularidades -el caso fue finalmente juzgado por un "magistrado temporal" quien, de acuerdo a un análisis forense independiente, pudo haber tercerizado el trabajo de escribir la sentencia al abogado del Presidente- una corte de apelaciones confirmó un premio de 40 millones de dólares para el presidente, más sentencias de tres años para los directivos y el señor Palacio. Una apelación final de los directivos tendrá su audiencia este miércoles (24 de enero).
Al señor Palacio se le han terminado las apelaciones. Mirando hacia las elecciones presidenciales del próximo año, en las que probablemente participe, el señor Correa también ha impulsado una ley que prohibiría a los medios de comunicación "promover directa o indirectamente a cualquier candidato, propuesta, opciones, preferencia electoral o tesis política, a través de reportajes, especiales o cualquier otro tipo de mensaje".
El asalto del señor Correa a la libertad de prensa ha derivado, con razón, en una crítica de la Relatoría para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos. Ahora él intenta silenciar a la Relatoría. El mes pasado, su gobierno presentó ante la OEA unas recomendaciones para "mejorar" la relatoría especial, al reducir su presupuesto, limitar la envergadura de sus informes anuales e imponer un código de conducta para restringir su independencia.
Los Estados Unidos y otros tardíamente se han dado cuenta de lo que trama el señor Correa. En diciembre, la OEA adoptó un reporte final más amplio sobre el sistema de monitoreo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que incluyó algunas de estas recomendaciones. Cuando los embajadores a la OEA se reúnan en Washington esta semana, deberían hacer todo lo que esté a su alcance -hay espacio para maniobrar- para proteger el financiamiento y la voz de la relatoría. Es de prever que el señor Correa esconda su movida en una retórica populista. "Cuando intentamos liberar a nuestros estados de los poderes de facto que siempre los dominaron -como el poder de la información- estos poderes de facto nos acusan", dijo en un discurso ante líderes de América Latina en diciembre. No hay duda de que un asalto a la libertad de prensa es un asalto a la democracia.
América Latina tiene una historia amarga de gobiernos autoritarios. Ha luchado mucho para dejar esos tiempos atrás. Todos los líderes democráticos del hemisferio, incluyendo al presidente Obama, necesitan contener al señor Correa.
Los Angeles Times también se pronunció
El Presidente Rafael Correa de Ecuador lidera una obstinada lucha contra la libertad de expresión, persiguiendo a sus críticos, forzando a medios independientes a salir del aire y secuestrando las cortes de la nación en su apuesta por quebrar al periódico más grande del país.
Después de que Emilio Palacio, editor de opinión de El Universo, escribiera una columna acusando al señor Correa de ordenar al ejército que dispare a un hospital durante una protesta policial, el señor Correa interpuso una demanda en contra del editor y tres de los directivos del diario, alegando "difamación grave de un funcionario público".
A pesar de escandalosas irregularidades -el caso fue finalmente juzgado por un "magistrado temporal" quien, de acuerdo a un análisis forense independiente, pudo haber tercerizado el trabajo de escribir la sentencia al abogado del Presidente- una corte de apelaciones confirmó un premio de 40 millones de dólares para el presidente, más sentencias de tres años para los directivos y el señor Palacio. Una apelación final de los directivos tendrá su audiencia este miércoles (24 de enero).
Al señor Palacio se le han terminado las apelaciones. Mirando hacia las elecciones presidenciales del próximo año, en las que probablemente participe, el señor Correa también ha impulsado una ley que prohibiría a los medios de comunicación "promover directa o indirectamente a cualquier candidato, propuesta, opciones, preferencia electoral o tesis política, a través de reportajes, especiales o cualquier otro tipo de mensaje".
El asalto del señor Correa a la libertad de prensa ha derivado, con razón, en una crítica de la Relatoría para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos. Ahora él intenta silenciar a la Relatoría. El mes pasado, su gobierno presentó ante la OEA unas recomendaciones para "mejorar" la relatoría especial, al reducir su presupuesto, limitar la envergadura de sus informes anuales e imponer un código de conducta para restringir su independencia.
Los Estados Unidos y otros tardíamente se han dado cuenta de lo que trama el señor Correa. En diciembre, la OEA adoptó un reporte final más amplio sobre el sistema de monitoreo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que incluyó algunas de estas recomendaciones. Cuando los embajadores a la OEA se reúnan en Washington esta semana, deberían hacer todo lo que esté a su alcance -hay espacio para maniobrar- para proteger el financiamiento y la voz de la relatoría. Es de prever que el señor Correa esconda su movida en una retórica populista. "Cuando intentamos liberar a nuestros estados de los poderes de facto que siempre los dominaron -como el poder de la información- estos poderes de facto nos acusan", dijo en un discurso ante líderes de América Latina en diciembre. No hay duda de que un asalto a la libertad de prensa es un asalto a la democracia.
América Latina tiene una historia amarga de gobiernos autoritarios. Ha luchado mucho para dejar esos tiempos atrás. Todos los líderes democráticos del hemisferio, incluyendo al presidente Obama, necesitan contener al señor Correa.
Los Angeles Times también se pronunció
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Cifras de serpentinas
Columna publicada el jueves 19 de enero de 2012 en La Hora
El Gobierno anunció que 650.000 personas salieron de la pobreza el año pasado. Cuánto me alegro. Ojalá que para este 2012 sea el doble. Hasta ahí todo bien, aplausos. Como es de esperar, los medios del Gobierno llenaron la cifra de luces de neón y quien diga lo contrario corre el riesgo de salir en el sketch presidencial del amargado de la semana.
Pero bien, analicemos. Todos nos enteramos de la parranda de Cuenca.
Sí, esa del Gobierno, esa de los cinco años de la Revolución Ciudadana.
Guitarra, discurso, besos y abrazos. Ahí, en el clímax de la fiesta se dijo que eran 900.000 los que habían abandonado esa nefasta realidad de pobreza. Todos aplaudían, lloraban, chupaban, pedían reelección. Pero, ¿cómo? Tres días después la Senplades dice que son 650.000. En la portada del diario del Gobierno ‘El Ciudadano’ dice clarito que son 900.000. ¿Se nos chispoteó?
Pero no hay que ser mala fe, solo es un pequeño error del 28%, unas poquitas 250.000 personas. Solo hablamos de 26.914 seres humanos más que Portoviejo (223.086 según el Censo 2010). Un error de cálculo, un desliz de año electoral y de fiesta oficial.
Pero, vamos a la siguiente perla. Para las estadísticas de los poderosos, salir de la pobreza representa tener más de 72,8 dólares al mes. Si se tiene 73, ya no se es ‘chiro’. Algún técnico me calificaría de ignorante al no saber que ese es un estándar internacional. Pues bien, será el sereno.
Supongamos que esa persona que abandonó las estadísticas con 73 dólares en el bolsillo es un soltero y sin hijos. Cada día tiene 2,43 dólares para sobrevivir. Pero, ojo, ya no es pobre, el que tiene 2,40 dólares sí lo es. Vamos a desglosar esa realidad: 1 almuerzo: 2 dólares; 1 pasaje: 0,25. Nos quedan 18 centavos, ya no hay pasaje de vuelta a casa, peor una merienda. Nos queda para un ‘bolo’ e irlo chupando hasta el hogar, si es que no se vive bajo un puente. La buena noticia: cuando nos atrape el ladrón, nos encontrará sin un centavo.
Si dicen que este Gobierno lo reinventa todo. Si es el Adán de las cifras, empiecen por buscar nuevas fórmulas de cálculo y echen menos serpentinas.
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Bienvenido, Mahmud
Columna publicada en La Hora el jueves 12 de enero de 2012
Mahmud, te habíamos estado esperando. Ya hacía tiempo que no venías. Exactamente cinco años. Un lustro, imagínate. Recordamos, cómo si hubiese sido ayer, cuando viniste a la posesión de nuestro amado Presidente. Qué orgullo nos dio saber que éramos ya parte de un nuevo eje. Algunos lo llaman “del mal”, pero todos sabemos que en el fondo es de pura revolución.
Es que somos gente tan parecida. Nuestros mercados están tan complementados, nuestro intercambio comercial está ‘por las nubes’. Irán representa el 0,02% de nuestras exportaciones. Pura bonanza, gracias por comprar aquí, vuelva pronto.
Así como ustedes, vivimos un proceso revolucionario, donde el concepto mundialmente aceptado sobre derechos humanos ha sido reinventado para beneficio de nuestros nobles funcionarios. Tanto en Irán como aquí, hemos comprendido que la libertad de expresión es una traba para el progreso, que la voz oficial es la más limpia, la más noble, la más segura.
Hemos tenido procesos similares, donde identificamos enemigos comunes. Como por ejemplo, las redes sociales. Creadas en el imperio, sirven para que los conspiradores se comuniquen libremente en contra de nuestros ideales, especialmente cuando existe algún acto desestabilizador. Mahmud, cuántas cosas en común. Pero aún tenemos que aprender, tú lograste erradicar toda voz contraria a ti, los pensamientos independientes.Qué envidia, enséñanos el camino.
Te recibimos con alegría, no nos importa que niegues el holocausto judío, ni que pretendas borrar a Israel del mapamundi. Replicamos con solvencia tu tesis de que el enriquecimiento nuclear es inocente. Aunque digan lo contrario, siempre estaremos a tu lado.
Entendemos que la historia de tu pueblo es otra, que la lapidación de mujeres no nos debe sorprender. Qué obtusos pensamientos de quienes creen que los derechos femeninos son universales. Qué caretucos, lacayos del imperio.
No nos importan las quejas de nuestro principal socio comercial, ni que nos digan que somos tu herramienta para que el mundo crea que tienes amigos. Mahmud, aquí somos tus compinches, para siempre. Mi casa es tu casa.
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