jueves, 1 de agosto de 2013

Sin el patrón, soy bravucón



Publicada en La Hora el 18 de julio de 2013

¡Chuta, qué buena noticia, carajo! Soy el hombre más feliz del mundo. Resulta que el patrón se va ni sé cuantos días a las europas y yo voy a portarme peor que él, para ver si gano puntitos. Agarraré un poco de pinta de bacán del barrio, que tanta falta me hace.

A ver, tengo que repasar mis insultos. Pero, no pueden ser muy originales, porque debo mantener la marca del dueño de esta hacienda, quien ha tenido el acierto de dejarme a cargo de estos giles. Campesino caretuco, mayordomo de mala fe, ¡cuánta doble moral de este jornalero, ama de llaves pelucona, cocinera limitadita! Bien, bien, creo que estoy entrando en calor. Qué subidón da imitar al jefe. Que se entienda que cuando el patrón se va, la tensión nunca baja.

Es importante que ahora que me ascendieron a segundón, se sepa que las cosas no van a ser como antes. Nada de recordar que con el que reemplazaba antes al jefe las cosas eran relajadas, que con respeto, ni vainas de ésas. Nada de tender la mano ni qué ocho cuartos. Aquí hay que mantener el miedo. Si no hay mano dura, se te trepan los terroristas.

Es más, el sábado tengo que informar de los más importantes aconteceres de esta hacienda y ahí es cuando me pego el salto al estrellato, insultando con fuerza. Así, cuando el patrón vuelva, verá que me porté a la altura y quizá, quién sabe, hasta piense en mí al redactar su herencia. Eso sí sería bomba, adiós al ‘wacharnaquismo’ que me ha perseguido siempre. Hasta, quién sabe, termino de dueño de estas tierras y ahí meto palo a mi antojo.

Carajo, pero ya mismo viene el patrón y se me acaban mis 15 minutos de fama. Por el amor de Dios, que no acaben nunca. Estos son los mejores días de mi vida. Ya nadie se atreve a criticarme los estudios o mis proyectos de luz. Todos ya me tienen miedo y el miedo, como bien me dijo el patrón antes de irse, es el pilar del sano respeto. (Lástima que esta arcaica forma de pensar esté tan extendida por las haciendas de esta patria grande; pero tranquilo, señor comisario de medios, que en este Ecuador revolucionario, esto nunca sucede).

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