viernes, 9 de julio de 2010

Sin el diario en la calle




Recuerdo que antes de que yo deje Quito, hace seis meses, el Gobierno del señor Correa había dado una señal de entender en algo, pero de una manera muy difusa, el sentido real de la democracia. Había permitido que sus empleados en la Asamblea Nacional se abran al diálogo en relación a la creación de la Ley Mordaza. Hubo reuniones, fotos, estrechones de manos. Todo indicaba que la presión de los medios independientes había hecho efecto y la gente en las calles había empezado ha notarlo y ha entender la importancia de lo que estaba ocurriendo en los pasillos legislativos.
Bueno, hoy en día la cosa vuelve al inicio. Arrogancia y obstinación por sacar adelante una ley de silencio que permita gobernar sin críticas. Bueno, la sorpresa es nula, hubiera sido más extraño que ese gesto de leve democracia mostrado en diciembre pasado se hubiese concretado. Ahora Ecuador sigue el rumbo trazado por las dictaduras democráticas, tan famosas hoy en día.
Una situación similar se está produciendo en otro punto del mundo: Italia. El país europeo también está bajo una dictadura democrática, donde también gobierna un populista carismático, poco eficiente, y, también, bastante preponente y ególatra: Don Silvio Berlusconi, famoso por sus juergas, igual que algunos que conocemos por Ecuador.
El señor Berlusconi está empeñado en que el Parlamento apruebe una ley en la que se prohíbe la publicación de escuchas telefónicas. Por medio de ese mecanismo se han logrado destapar en ese país redes criminales y actividades raritas del propio primer ministro (fácil entender porque no es un entusiasmado de las escuchas).
La prensa en Ecuador, en su momento, ha reaccionado, incluso sacando portadas en blanco con mensajes comunes, en defensa de la libertad de expresión. Pero hoy, la prensa italiana no ha salido a la calle, las televisoras y radios no han emitido. Esta drástica medida me parece muy acertada. No salir a la calle es en realidad una forma de explicarle contundentemente al lector, televidente o radioescucha los verdaderos efectos de las mordazas de poder. Aquel jubilado que va a la esquina a comprar su periódico diario sentirá el efecto real de la represión antidemocrática de las casas de Gobierno.
En Ecuador veo improbable una medida similar. Aplaudo medidas comunes, como la de los mensajes comunes citada anteriormente, pero tengo por seguro que una medida tan drástica como la italiana sería casi imposible que se produzca en mi país. Si alguno decide no salir en protesta, el otro periódico tira el doble de ejemplares para posicionarse, hacer dinero. Ojala me equivoque.

Si alguien sabe italiano, aquí encuentran el editorial de hoy de La Repúbblica, uno de los diarios más importantes de Italia, donde se explica la medida.

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