jueves, 5 de abril de 2012

Buscando a ‘mashinemo’


Londres 2012, allá vamos. Nuestra delegación es experta en natación, canotaje, waterpolo. Los ecuatorianos de la Costa son hoy los duros en cualquier actividad física que se desarrolle en el agua. Nadar para alcanzar la cuna del bebé que se la está llevando el río, remar para llegar a casa desde el albergue cuando la lluvia por fin ha cesado. Waterpolo transformado por la creatividad criolla en ‘waterecuavolley’, para jugar con los panas para evitar llorar.

Pese a que el Gobierno se jacta de inyectar dinero al deporte y tiene a Pepe Pancho para atajar las críticas, en la preparación del pueblo inundado no se han visto sus manos.

Desde las secas y seguras oficinas públicas se asegura que es un invierno más, que seguramente son culpa de la prensa esas fotos desgarradoras de casas por desaparecer, puentes por colapsar,  lágrimas de damnificados. Todo es mentira. Esas fotos parecen irreales cuando un edecán, un asesor o cualquier adulador los espera con paraguas en la puerta del despacho para que ni una gota moje a su  Majestad. 

Pero es que existen otras preocupaciones, que seguro no logramos entender. Viajar a Turquía, el si voy no voy a Colombia, contramarchar, no pongan el monumento de León. Cualquier otra actividad resulta más importante que lanzar una boya a quienes están en la olimpiada de sobrevivir a este invierno.

La teoría, pobre teoría. El sentido común, ¿cuál sentido común? Todo indicaba que las cadenas nacionales servían para eso. Cuidado aquí y cuidado allá. Evacúe ya, tape el tanque así. Pero no, ¡cuán ingenuos podemos ser al pensar que la fábrica de cadenas de radio y TV estaba para eso! Mejor mirar y oír las cuñas sobre que la marcha es golpista. Todavía suenan decenas sobre el caso ‘El Universo’. Todo, menos lo que realmente vale la pena.

En medio del mar en el que se convierte nuestra Costa, todos están atentos buscando a un funcionario, un ministro, un ‘mashi’ que se baje de la tarima y trabaje ante el temporal. Encontrarlo entre las aguas, sin embargo, ha resultado ser más difícil que encontrar a Nemo. 

No hay comentarios: