miércoles, 3 de marzo de 2010
La Candelaria: Periodismo, humanidad y lecciones
Sin embargo, al tener que definir un trabajo digno de bañar de aplausos es preciso remitirme a los que he tenido la suerte de tener acceso poco tiempo atrás. A mis manos llegó el libro Lo mejor del periodismo de América Latina, hogar de papel de grandes historias realizadas por reporteros de esa parte del mundo.
Se trata de la publicación de 20 crónicas y reportajes que han ganado el Premio Nuevo Periodismo, reconocimiento otorgado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Entre los textos recopilados por la organización, cuya cabeza más visible es Gabriel García Márquez, hay uno que especialmente llama mi atención porque demuestra un nivel de investigación que puede resultar, lamentablemente, poco común en los medios del ‘Nuevo Mundo’.
Se trata del reportaje Candelaria: La tragedia continúa. Este texto elaborado por la brasileña Ana Beatriz Magno cumple una función clave del periodismo que muchas veces queda de lado: no llenar las páginas de los periódicos con una tragedia puntual y luego olvidarla, colaborando así con la injusticia y la amnesia colectiva que amenaza a nuestras sociedades.
En julio de 1993, policías de Rio de Janeiro abrieron fuego contra un grupo de niños en el portal de la iglesia La Candelaria. El error mortal de los pequeños fue no entregar a los uniformados su cuota por permitirles vender drogas. Una pedrada dirigida a un coche policía fue la gota que derramó el vaso. La solución a los ojos de los representantes de la ley fue apretar el gatillo.
Sin embargo, en ese portal católico no sólo estuvieron los ocho pequeños que perdieron la vida. Magno investiga y logra averiguar el paradero de otros 71 niños que estuvieron esa noche en La Candelaria. Aquel día de 1993 Brasil le prometió a su sociedad y a los menores que los indemnizaría y que les garantizaría una vida segura.
La investigación publicada en tres entregas (3, 4 y 5 de diciembre de 2000) en el diario Correio Braziliense descubre que tras el olvido, 26 de aquellos niños murieron por balazos, golpes o sida; otros 29 están vivos pero rodeados de miseria, enfermedades y vicios; ocho pasan sus días en las cáceles por robo y tráfico de drogas; y siete están desaparecidos, probablemente sus cuerpos fueron abandonados en basurales o enterrados sin nadie que los llore y reclame.
Estos textos revelan en primera instancia una dosis importante de valentía por parte de la reportera, pues los testimonios e investigaciones fueron realizados en los barrios más peligrosos de una de las ciudades más conflictivas de Sud América. Pero para llegar no sólo hay que ir, sino que hay que saber ir. Si bien ese proceso no se incluye en el reportaje, queda entendido que previamente hubo un tiempo de aproximación, cautela y profesionalismo.
Esa espera paciente para conseguir las historias sin perder la vida o por lo menos la billetera en el intento, no es la única lección que deja en materia de periodismo este texto carioca. Me enfoco específicamente a las enseñanzas en el oficio, pues las lecciones sociales son gigantes, pero corresponden a los lectores del reportaje procesarlas, resumirlas e incorporarlas a su visión del estado de las sociedades de este bello, pero cada vez más precario mundo.
En el reportaje no hay actores menores, todas las víctimas tienen el mismo valor informativo y humano a los ojos de Magno. En el texto se logra detectar también un ejercicio de honestidad por parte de la reportera, pues el paradero de siete de los niños no queda claro, pero el lector entiende que hubo el esfuerzo por averiguarlo, que si no está en el texto es porque muy probablemente nadie lo sabe, sobre todo el Estado, que prefirió no saber sobre sus destinos. Para el poder es siempre mejor olvidar este tipo de capítulos.
La Candelaria logra reflejar la parte oscura de la sociedad brasileña pero por un mecanismo más directo e impactante. Los análisis realizados desde la frialdad de las salas de redacción tienen un valor lógico según el nivel de los datos manejados por el analista, pero sentir el olor de las calles, la crudeza de la sangre, el estruendo de las balas, es lo que hace que un reportaje logre calar con profundidad en la mente del lector.
No es por nada que este texto fue reconocido por la FNPI y sobre todo por el recientemente fallecido Tomás Eloy Martínez, quien editó el libro. El maestro argentino reconoce a Candelaria: La tragedia continúa como parte de los trabajos que logran dar un panorama de las sociedades latinoamericanas y que también sirve como “como un referente para los profesionales en ejercicio o como una fuente de inspiración para nuevos periodistas”. Es decir, algo digno de ser leído, comentado e imitado, pero enfocando la imitación como un querer ser, como un intento de lograr textos humanos y profesionales, como un incentivo para huir del cotidiano asedio de la mediocridad, el facilismo, el periodismo en matrimonio con el poder. Eso es algo que nos exige nuestra vocación, pero sobre todo es una labor de justicia con nuestros jefes, los lectores.
martes, 2 de febrero de 2010
Sin arrogancias y convertido en esponja

Muchos periodistas en Latinoamérica, por no decir todos, creen que con haber superado la universidad, el camino ha concluido y la sola idea de volverse a sentar en un pupitre los aterroriza o simplemente creen que ya lo saben todo.
Pero hoy más que nunca este oficio requiere de abrir bien los ojos, limpiarse las orejas para escuchar bien y tomar apuntes de todo aquel que esté dispuesto a compartir un poco de ideas válidas.
Luego de haber sido editor de una sección y profesor universitario, sentí la urgente necesidad de volverme a capacitar: por mí, por mi país, por mi democracia (que hoy en día necesita de un mejor periodismo para recuperar sus signos vitales), por mis alumnos.
He llegado al otro lado del océano Atlántico a una casa de mucho prestigio: El País. Tengo la suerte de tener al alcance de la mano a maestro de las ‘grandes ligas’, como Joaquín Estefanía y Miguel Ángel Bastenier, frente a quienes he tratado de convertirme en una esponja para absorber cuanto conocimiento sea posible. La arrogancia del “yo lo conozco todo” la dejé abandonada en un basurero del aeropuerto internacional de Quito. Llegué a España como un simple aprendiz.
Y en efecto, he entrado en un proceso para desaprender algunas ‘leyes’ del periodismo que consideraba irrefutable y desde ‘el otro lado del charco’ me estoy quitando la venda de lo que Bastenier llama “el chip colonial del periodismo de América Latina”.
Espero, como todo ser humano, no perder el ritmo y volver a Ecuador como un mejor profesional y transmitir lo que hoy tengo la suerte de conocer.
viernes, 27 de noviembre de 2009
‘Democracia sí, dictadura no'

El parque de El Arbolito, en Quito, se llenó ayer de gritos, pancartas, banderas, pero sobretodo de personas que se reunieron para defender la libertad y la democracia en Ecuador.
Alrededor de 4 mil personas asistieron a las 17:00 a la convocatoria realizada por el actor político Carlos Vera, en protesta por la próxima aprobación de la ley de comunicación en la Asamblea.
Con un megáfono en mano, Galo Monteverde aupaba a la gente para gritar al unísono: “Fuera Correa fuera”. “Lo que hacen desde Carondelet no es política, es pura politiquería”, aseguró el coronel retirado.
Carlos Espinosa estaba entre la masa de ciudadanos vestidos de negro. Con temor de estar siendo filmado por miembros del Gobierno, no dudó en decir que con la aprobación de la ley se está enterrando la democracia en el país. El mismo temor lo siente Marisol Camino, otra ciudadana que acudió puntualmente con una pancarta que rechazaba al grupo de asambleístas del Gobierno, quien confesó sentir miedo por vivir en un régimen sin libertad de expresión.
Presión democrática
El asambleísta César Montúfar invitó a la ciudadanía a no detener la lucha. “Estas manifestaciones ciudadanas son decisivas, la batalla no está dentro de las paredes de la Asamblea. Las movilizaciones en la calle son las únicas que pueden quebrar a la mayoría del Gobierno”.
Ya en la tarima, Montúfar gritó en repetidas ocasiones “libertad”, a lo que la gente respondió de nuevo “fuera Correa fuera”. “El dictador tiene que saber que somos libres”, dijo.
Entre los asistentes estaba el decano de la facultad de Jurisprudencia de la Universidad Católica de Quito, Santiago Guarderas, quien dice que no solo la denominada ‘ley mordaza’ sino el cúmulo de cuerpos legales propuestas por el Ejecutivo, como la ley de educación superior, “dejan al descubierto el proyecto controlador del Gobierno”. “Hay que seguirse manifestando civilizadamente para que Correa sepa que debe rectificar”, indicó el jurista.
El ex alcalde de Cotacachi, Auki Tituña, también subió a la tarima y dijo que esa reunión constituía la lucha hacia una verdadera democracia. Al finalizar su intervención, llamó a la gente a decir juntos: “llucshi Correa” (fuera Correa, en kichwa).
Periodistas
Entre los asistentes, los reporteros de los medios de comunicación hacían su trabajo y recibían el respaldo de la gente. Entre ellos estaba Milton Pérez de Teleamazonas, quien está seguro de que cuando empiezan las cortapisas, la libertad se irá desvaneciendo. “La ley tiene normas muy generales, sujetas a interpretación política. No se sabrá si una noticia vulnera a cualquier persona y eso provoque el cierre de un medio”.
Con el micrófono de RTS en la mano, Jean Paul Bardellini dijo que ésta no es una ley de comunicación, sino una de control de medios. “Cuando se cubren conmociones sociales, como lo ocurrido en Dayuma, se creerá desde el Gobierno que genera inseguridad y se prohibirá su difusión”, vaticina el reportero.
Diego Oquendo, por su parte, dijo estar feliz de que la ciudadanía se exprese de esa manera, pues considera que, sin que represente un acto desestabilizador, esa cita es “un despertar del ánimo popular por el cambio democrático”.
Cuatro libertades
Carlos Vera subió a la tarima y agradeció a la capital por su conciencia social y dijo que estaba seguro que en Quito habría más gente que en Guayaquil. En el Puerto Principal se realizó una concentración el miércoles, a la que asistieron alrededor de mil 500 personas,
Aseguró que “asalta país”, en referencia al movimiento de Gobierno, le ha arrebatado a la sociedad las libertades de vivir en paz, de expresarse, de educarse y de progresar. “No nos dejemos confundir con que los asambleístas cambien artículo, si les queda algo de decencia, lo que tienen que hacer es archivar la ley mordaza”. A esas palabras, la gente respondió con: “a la basura”.
Ya caída la noche, la gente no se retiraba del parque y Vera anunciaba que el 9 de diciembre, día anterior del tratamiento de la ley en el pleno, habrá una nueva concentración para luchar contra lo que él llama “una mayoría aborregada por Hugo Chávez”.
“Quito es luz de América, nadie nos va a arrebatar la libertad”
Galo Monteverde
Coronel retirado
“No a nombre de controlar excesos de la prensa se pueden crear consejos que juzguen a los periodistas políticamente”.
Jean Paul Bardellini
Periodista
“En Ecuador están haciendo lo mismo que hizo Fidel Castro hace 50 años”
Carlos Espinosa
Ingeniero
“Ya no podemos expresarnos, la democracia corre grave peligro”
Marisol Camino
Comerciante
“Nos están tapando la boca, si no protestamos no seremos libres. Este es el primer paso hacia el comunismo”
Mónica Ayala
Arquitecta
“Todo se juzgará desde una visión política, por un consejo totalmente influido por el Gobierno”
Milton Pérez
Periodista
NOTA: Nota publicada en Diario La Hora el 27 de noviembre de 2009, reporteada y redactada por mí.
sábado, 14 de noviembre de 2009
‘Imponen contenidos desde Carondelet’

Hace casi un mes, una llamada inquietó al periodista Juan Carlos Calderón, gerente regional de Diario Expreso.
La Comisión Ocasional de Comunicación de la Asamblea le pedía que integre el Comité Consultivo que asesore a los legisladores en la creación la nueva ley comunicación. En primera instancia creyó que era una posibilidad de generar consensos.
Sin embargo, con el pasar del tiempo, dicha propuesta se quedó en palabras y nunca le notificaron oficialmente. “Fue simplemente algo verbal. Luego la comisión dijo que habíamos sido nombrados, pero eso no puede suceder, porque soy funcionario privado y no pueden notificarme”, explicó Calderón.
Betty Carrillo, asambleísta de PAIS, informó que el periodista sí fue designado para integrar el grupo asesor, recalcando que en el transcurso de esta semana será llamado a participar en las mesas de diálogo.
Pero Calderón decidió no participar, pues “buscan imponer los contenidos de la ley desde la Presidencia de la República. No existe, dentro de la Asamblea, la voluntad política de tener una opinión independiente”.
Cuestionó si el trabajo de la comisión será ejecutado de forma eficiente, ya que sus integrantes todavía no conocen el papel que van a desempeñar y sus criterios serán vinculantes. En ese punto, la última palabra la tendrán los 11 asambleístas que integran esa instancia legislativa, o como también anotó el comunicador Carlos Vera ante la presentación de su libro ‘Nunca Mordaza’, la decisión será únicamente del “dictador” Rafael Correa.
Lo cierto es que Calderón no intervendrá en el Comité. “Estar ahí es avalizar un proceso totalmente irregular y discriminatorio contra el ejercicio profesional”.
Consejo de Comunicación
En el proyecto de ley del Gobierno se plantea la creación del Consejo Nacional de Comunicación e Información, conformado en su mayoría por miembros del Ejecutivo, de la Asamblea y del Consejo de Participación Ciudadana. Calderón lo califica de sancionador y que permitirá al Jefe de Estado cerrar medios de comunicación. “Una entidad que controle y censure la información no ha sido creada ni siquiera bajo la dictadura española de Francisco Franco”, contextualiza.
Historia
Calderón recuerda que los gobiernos ecuatorianos siempre han tratado de manipular y controlar la información, pero dice que el régimen de Correa “ha sido el campeón de esa clase de prácticas, a través de su fastidiosa publicidad en radio y televisión”.
No obstante, el periodista no siente preocupación por lo que pueda suceder. “Quienes hemos ejercido el periodismo por muchos años, entendemos las intenciones autoritarias de perseguir a quienes los denuncian”.
Ante cualquier escenario adverso, la prensa debe seguir cumpliendo su rol de informar, dijo Calderón, independientemente de si existe una ley de comunicación.
¿Qué es el Comité Consultivo?
Se trata de 11 expertos en áreas de la comunicación, quienes emitirán criterios desde la generación de opinión pública hasta la cobertura de hechos noticiosos. “Ellos asesorarán a los asambleístas sobre determinados puntos de la ley que tornen complejos y requieran un análisis más profundo”, explicó Betty Carrillo, asambleísta de PAIS.
La lista fue elaborada por los legisladores María Augusta Calle (PAIS) y César Montúfar (CND). Los funcionarios fueron seleccionados de 27 aspirantes. El perfil de los delegados corresponde a personas con experiencia en medios masivos, así como estudiosos de la materia.
Los delegados no acudirán a las reuniones de la Comisión, pues únicamente se dedicarán a brindar asesorías en temas técnico-comunicativos. Además, Carrillo recalcó que no podrán tomar decisiones sobre el cuerpo legal.
Miguel Rivadeneira, de Ecuadoradio; y César Montúfar, director de la Fundación Andina para la Observación y Estudio de Medios, también se excusaron de participar. El primero dijo que aportará al debate desde la trinchera del periodismo y el otro desde la observación y el análisis.
Su trayectoria
Calderón nació en la ciudad de Pasaje (El Oro), el 7 de junio de 1963. Cursó sus estudios en la Universidad Central, obteniendo la licenciatura en Comunicación Social. También posee una maestría sobre Estudios Culturales en la Universidad Andina Simón Bolívar.
Ha sido editor y jefe de información en Diario Hoy, revista Vistazo y otros medios impresos. En la actualidad se desempeña como gerente y representante del grupo Granasa (Diario Expreso).
"Estoy dispuesto a irme preso, pero no puedo callarme frente al abuso de poder”.
Juan Carlos Calderón
Gerente Regional Diario Expreso
NOTA QUE PUBLIQUÉ EN DIARIO LA HORA A NIVEL NACIONAL EÑL MIÉRCOLES 28 DE OCTUBRE DE 2009.
jueves, 29 de octubre de 2009
Vera: de frente contra el poder

Entre el ajetreo de la presentación de su libro ‘Nunca mordaza’ y tras dar una entrevista a Diego Oquendo en Radio Visión, Carlos Vera se sienta en una sala, pide un café y se dedica a hablar de la libertad de expresión y del Gobierno, al que dice combatir sin miedo.
¿Cuál es la radiografía de la libertad de expresión en el país?
La peor en los años que estoy haciendo periodismo, desde 1975. Antes hubo y siempre habrá gobiernos represores, chantajistas, desleales e ingratos, pero este lleva esa torcedura mental al extremo de consagrarla en una ley de comunicación para institucionalizar la mordaza. Ojala no sea irreversible.
El viernes hablé con Kléber Chica, presidente de AER-Guayas, y me dijo contento que tienen 30 consensos con Rolando Panchana (legislador que presentó el proyecto de ley de PAIS). Le aseguré que él puede cumplir con eso, ¿pero la mayoría? Esa mayoría aborregada se va a someter al látigo del pastor.
¿Los consensos tienen que ser con el secretario jurídico de la Presidencia, Alexis Mera, no con Panchana?
Así es. Y ni aún así hay garantías porque el jefe (Correa) impondrá lo que le da la gana. Él necesita una prensa intimidada, sometida, para poder gobernar, porque cada vez evidenciamos más el fracaso de su modelo.
¿No es un proyecto de Panchana?
Es de Alexis Mera, mejor dicho de Chávez (Hugo), adobada por Correa. Es de los mismos asesores españoles que hicieron la Constitución. Panchana no tiene la suficiente capacidad ni para hacer una ley tan mala, le negaron la tercera matricula en dos materias en la Universidad Católica.
La radio y la televisión ya tenían regulaciones ¿Esta es una ley dedicada a la prensa escrita?
Absolutamente, les faltaba la forma de someterlos. No funcionó el encarecimiento de la importación de papel, tampoco el juicio contra La Hora, ni va a funcionar el juicio contra Emilio Palacio (articulista de El Universo).
Quieren tratarnos como prostitutas, que cada año tengamos que sacar un registro sanitario para seguir operando. No se requiere un registro, porque existe el aval de los lectores.
¿Hasta dónde va a llegar la confrontación con los medios?
Ojalá no llegue a una claudicación y eso la prensa escrita lo ha entendido muy bien. Si la ley consagra principios torcidos, tendremos que acogernos a la resistencia, apelar a instancias internacionales y exponernos a la cárcel.
¿Hacia dónde va un país sin libertad de expresión?
Correa desarma a los ciudadanos. Él constituye una incitación al delito cada sábado. Busca que nos linchen en la calle, no que nos mate el Ejército. Luego inventa que son ciudadanos descontentos o rivalidades de faldas.
El Gobierno dice que se llevó una mala impresión de Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), cuando la misión visitó el país y advirtió los peligros que amenazan a la democracia.
La SIP es un gremio de propietarios de medios, pero ellos fueron los que permitieron que Correa gane, con el ejercicio de la libertad de expresión. Tanta libertad de prensa había antes que se permitió el triunfo de una opción distinta.
¿Por qué ahí no dijeron nada o de repente la prensa se volvió mala porque siguió siendo crítica?
¿No hay marcha atrás en las restricciones de las libertades?
El Presidente dijo que la ley va porque va, entonces por qué discute si el dictador ya mando su edicto.
¿Cuando los que hoy ostentan el poder dejen de tenerlo, esta ley les perjudicaría? ¿Serán medidos con la misma vara con la que ellos miden hoy en día?
No les preocupa porque ya tienen la suficiente plata y poder para acaparar medios y pagar a quienes los absuelvan. Ellos saben que esto quizá no dure ni cuatro años.
¿La ciudadanía entiende que este debate de libertad los afecta directamente?
Ecuador no se ha quedado aun sin toda la prensa, nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Totalmente político
Carlos Vera dice que si fue criticado antes por sus opiniones políticas, ahora “si van a ver lo que es un periodismo militante”.
A tal punto llegará esa militancia, que trae entre manos juntar firmas el próximo año (calcula que cuando acabe el Mundial de Fútbol) para pedir la revocatoria del mandato del presidente, Rafael Correa.
Asegura haber recibido innumerables adhesiones y que un nuevo movimiento político está en marcha, el cual buscará el poder, dice, de la mano del socialismo democrático.
Recuerda, mientras come rodajas de manzana, que líderes políticos como Jaime Nebot lo han asesorado y han vaticinado finales no tan prometedores. Él dice no acobardarse ante la pérdida. “Correa no puede darse el lujo de perder, yo sí. Si allano el camino para que vengan otros demócratas, mi labor quedará cumplida. El Presidente gana todo porque no ha tenido un adversario fuerte ni un frente unido”.
“Sólo sirve la movilización ciudadana, la profundización del trabajo de los medios libres y estar dispuestos a ser acallados. Es mejor no estar todos los días que castrarse todos los días”.
“El Consejo Nacional de Información será una tarea de borregos de Correa”.
“Nos dan como concesión nuestros derechos, que se vayan al Diablo”.
NOTA: Esta es una entrevista que realicé a Carlos Vera el miércoles 21 de octubre y que fue publicada el jueves 22 en Diario La Hora a nivel nacional.
Deja claras las preocupaciones que no sólo tiene él, sino todos los periodistas ecuatorianos sobre el futuro de la libertad de expresión en el país, a raíz de la pronta aprobación de una ley de comunicación en la Asamblea, que busca, a mi modo de ver y creo que al de cualquier persona con dos dedos de frente y amor por la libertad, callar a la prensa crítica e independiente y gobernar en camas de rosas sin la piedra del zapato que representa aquellos investigadores que dejan su vida en las calles y habitan las redacciones.
Además, deja en claro el polémico paso que representa el salto del periodismo a la política, criticado por muchos. En todo caso, Vera lo hace de frente y no como los amanecidos que aparecen de buenas a primeras en las listas de movimientos oportunistas, como el caso del que propone la ley, el sensacionalista Rolando Panchana.
martes, 8 de septiembre de 2009
EXPERIENCIA DEL QUITOFEST
Vivo por el periodismo, pero en mi afán por progresar o mejor dicho por mi miedo eterno a fracasar estoy a las puertas de viajar a otro continente para estudiar más sobre esta apasionante carrera.
Sin embargo, en el tiempo libre que me he dado he aprovechado para ayudar a unos buenos amigos que se sacan el sucio fortaleciendo la música y organizan el VII Festival Internacional de Música Independiente Quitofest 2009.
El asunto es que muchos periodistas creen que hacer relaciones públicas es prostituir al periodismo y venderse, y en cierto punto pueden tener razón. Por ejemplo, si voy a escribir cobre la contaminación provocada por una petrolera, no puedo aceptar el cargo de jefe de comunicación de dicha compañía, a pesar de los abultados salarios que se ofertan y que hacen trastabillar a cualquier codicioso.
Pero por segundo año doy una mano en las relaciones públicas de este festival sin fines de lucro y que gracias al trabajo tesonero de estos jóvenes, entre los que me encuentro (disculparán la falta de modestia) , pudimos convocar el año pasado a alrededor de 82 mil personas en tres días de festival.
Este año la cosa se pudo dura, pues la crisis mundial también afectó a los músicos y a sus seguidores. Pero no porque ahora los artistas sean más pobres, pues en Ecuador esa es una de las características del músico, lamentablemente; sino porque el presupuesto de los auspiciantes se redujo. Estoy hablando, o mejor dicho escribiendo, de cientos de miles de dólares, que es lo que cuesta este evento.
Pero aparte de las puertas cerradas de los auspiciantes o de estar a expensas de su gotero presupuestario, lo que más me molesta es la actitud de los medios de comunicación.
Odio al Gobierno cuando se queja sin razón del periodismo ecuatoriano, pero cuando estoy en el Quitofest me doy cuenta que algunos medios apestan y lo hacen a kilómetros de distancia.
Que si es rock no mandan a reporteros, que si se trata de raperos no hay cómo hacer un reportaje. Me he quemado las yemas de los dedos enviando boletines y convocando, por ejemplo, a la rueda de prensa, a la cual asistieron contados medios de alcance nacional y un ejército de mini medios, que si bien están ahí para ‘figuretear’ y ver el concierto en zona de privilegio, ayudan como hormigas a difundir el festival.
Estoy hablando de un evento que convoca a 82 mil personas de manera gratuita, trae a bandas de todo el mundo y ayuda impulsar a las agrupaciones locales. El consumo de alcohol y drogas está prohibido, se difunden mensajes en contra del SIDA y condenando la violencia contra la mujer. ¿Qué noticia puede ser más atractiva? Ah me olvidaba, hablar en TV media hora sobre el nuevo novio del artista de pop del momento es más importante, perdón, a veces me equivoco y pierdo el horizonte de lo que está bien en el periodismo....
PARA INFORMACIÓN DEL FESTIVAL ENTREN AQUÍ
miércoles, 24 de junio de 2009
SEMBRANDO PERIODISTAS

Es increíble como todo da vueltas. No hace muchos años estuve recibiendo clases en la universidad con el sueño de ser reportero y hoy he vuelto a la misma institución con el anhelo de crear buenos periodistas.
Cuando ingresé a la planta docente como profesor de periodismo informativo y de periodismo internacional creí que era un gran paso en mi carrera y en realidad lo es. Una retroalimentación diaria.
Sin embargo, me he topado con sorpresas que demuestran lo que luego encontramos en las salas de redacción. En una de mis clases, siquiera el 80% de los estudiantes no tienen idea de lo que es esta carrera y peor aún, piensan ejercerla, a pesar de estar a seis meses de egresar.
En cambio, en mi otra clase hay un grupo de jóvenes entusiastas, mucho más pequeños que los anteriores, pero con mayores ganas. No sé si sea el ánimo del inicio de carrera, pero en ese grupo sí veo madera.
Lo que me entristece es que estén a punto de graduarse ‘periodistas’ que no sienten lo más importante para dedicarse a este oficio: pasión.
Esas personas luego llegan a los diarios y se dan contra las paredes al ver que la realidad de este trabajo es otra. No hay buena paga, horarios extensos sin reconocimiento de horas extras, fines de semana en la redacción, adiós a los feriados. Sin embargo, la remuneración de esta labor es la satisfacción del deber cumplido, del trabajo diario por la creación de una sociedad mejor.
Trato día a día de llevar ese mensaje al aula, espero que por lo menos uno lo entienda y que luego de los años, uno de mis ex alumnos sea una lumbrera del periodismo. Eso espero…